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La economía de baja altura necesita establecer estándares y, lo que es más importante, desobstruir los cuellos de botella
Periodista Wu Shaolong, Securities Times
Recientemente, diez departamentos han publicado conjuntamente el “Sistema de Estándares de la Economía de Vuelo Bajo”, que abarca cinco áreas principales: aeronaves, infraestructura, control de tráfico aéreo, entre otras, y aclara que para 2030 se formará básicamente un sistema de estándares de economía de vuelo bajo que sea estructuralmente optimizado, avanzado y compatible internacionalmente. La implementación de los estándares no es el fin, solo resolviendo obstáculos prácticos como la gestión del espacio aéreo y la infraestructura complementaria, la economía de vuelo bajo podrá realmente llegar a la vida cotidiana de las personas y convertirse en un nuevo motor de crecimiento de la productividad.
El potencial de la economía de vuelo bajo es evidente. La Administración de Aviación Civil de China prevé que para 2035, el mercado de la economía de vuelo bajo en nuestro país podría superar los 3.5 billones de yuanes. En los últimos años, la operación de la economía de vuelo bajo ha avanzado en varias regiones mediante pilotos, como Hefei que ha establecido una red de distribución de vuelo bajo, y Shenzhen que ha habilitado servicios de vuelo bajo con inteligencia artificial. Escenarios como inspección con drones, logística de vuelo bajo y turismo con pasajeros ya están en marcha, y la economía de vuelo bajo ha pasado de ser una “tendencia conceptual” a una “norma regulada”. La publicación de este sistema de estándares precisamente complementa la falta previa de normas unificadas en tecnología y gestión, trazando un “plan de construcción” para el desarrollo de la industria y evitando competencia desordenada y duplicación de esfuerzos.
Sin embargo, bajo esta ola de entusiasmo, los desafíos en la implementación no deben ser subestimados. Muchas regiones enfrentan el error de “priorizar estándares y descuidar la implementación”, con problemas como trámites complejos para la aprobación del espacio aéreo, infraestructura retrasada y escasez de talento que limitan el desarrollo de la industria. Algunas áreas carecen de suficientes puntos de despegue y aterrizaje o instalaciones de carga, dificultando la operación; las tecnologías clave aún tienen deficiencias y los modelos de rentabilidad en el mercado no están maduros. Estos “obstáculos en el aire” y “problemas en tierra” dificultan que los estándares se conviertan en una verdadera vitalidad industrial.
Para resolver estos problemas, se requiere una colaboración entre gobierno y empresas, con esfuerzos precisos, manteniendo siempre la seguridad y atendiendo las necesidades de la población. Es necesario optimizar la gestión del espacio aéreo, simplificar los procesos de aprobación de vuelos para facilitar vuelos de bajo nivel, y también fortalecer las deficiencias en infraestructura y tecnología, especialmente en la investigación de tecnologías clave, innovando en modelos financieros para atraer capital social. Las empresas deben abandonar la mentalidad de “priorizar la escala sobre la efectividad”, enfocándose en escenarios específicos y profundizando en su desarrollo, para que los servicios de vuelo bajo realmente satisfagan las necesidades de logística, gestión urbana y consumo cultural y turístico.
Desde la exploración conceptual hasta la publicación de estándares, desde pilotos hasta desarrollo a escala, el avance de la economía de vuelo bajo es un proceso gradual. Los estándares establecen reglas para la industria, pero la efectividad en la implementación es la verdadera medida del valor industrial. Ya sea la eficiencia en el transporte de mercancías entre ciudades o la experiencia innovadora del turismo con pasajeros, en última instancia, debe ser accesible y útil para la población, brindando beneficios tangibles.