¿Cuál es el verdadero activo criptográfico de valor cuando la burbuja narrativa desaparece?

Escrito por: FinTax

1 Introducción

En escenarios de pagos transfronterizos, preservación de activos y flujos de capital, la aplicabilidad de diferentes instrumentos financieros y arreglos institucionales muestra diferencias más evidentes en entornos de alta incertidumbre. En comparación con los sistemas de liquidación tradicionales que dependen de intermediarios centralizados, los activos en cadena poseen características técnicas inherentes como transferencia transfronteriza, autogestión y dependencia parcial de una sola institución. Por ello, en contextos de sanciones, alta inflación o restricciones en movimientos de capital, son más fáciles de usar para transferencias de valor, amortiguamiento de riesgos y asignación de activos.

Tomando como ejemplo Irán, bajo presión extrema externa, el valor del rial en el mercado abierto cayó 30 veces respecto al dólar estadounidense¹. En shocks macroeconómicos severos, los activos en cadena, que permiten transferencia transfronteriza, autogestión y resistencia a congelamientos puntuales, fueron rápidamente utilizados por participantes en comercio internacional y residentes locales como canales de amortiguamiento de riesgos y sustitución de capital. Estudios de Chainalysis muestran que para 2025, la escala del ecosistema cripto en Irán alcanzó aproximadamente 7,78 mil millones de dólares, con una alta correlación entre actividades en cadena y eventos macroeconómicos importantes. Sin embargo, el movimiento transnacional de estos activos también conlleva riesgos regulatorios significativos. Su carácter resistente a la censura, si bien otorga autonomía a los usuarios, también puede facilitar flujos ilícitos de fondos. Equilibrar innovación y regulación es un desafío que enfrentan los formuladores de políticas globales.

La capacidad de los «canales» en el corto plazo bajo volatilidad macro no oculta la profunda diferenciación de valor en el mercado de criptoactivos. La expansión ciega a largo plazo en oferta de tokens y la rápida desaparición de numerosos proyectos contrastan claramente: datos de CoinGecko Research muestran que más de 13.4 millones de proyectos cripto listados han dejado de operar y son considerados fracasos². Esta «lista negra» revela que activos impulsados solo por «emisión-financiamiento-narrativa» sin fundamentos sólidos no pueden sostener consenso a largo plazo; el mercado y la liquidez inevitablemente convergen hacia unos pocos activos con mecanismos de valor sostenibles.

En este contexto, el presente artículo centra su análisis en el «mecanismo de valor», explorando primero qué tokens poseen un valor sostenible capaz de atravesar ciclos económicos bajo incertidumbre en políticas económicas y actividades transnacionales; y segundo, analizando por qué en la evolución del sistema financiero digital global, los marcos regulatorios deben necesariamente evolucionar desde la gestión del caos en financiamiento, hacia la gobernanza de infraestructura de mercado, y luego hacia reglas específicas y reporte de datos.

2 Fundamentos teóricos

2.1 Definición y tres pilares de la tokenización

El Foro Económico Mundial (WEF) en su informe de 2025 define la «tokenización» como: el proceso de representar la propiedad de activos mediante registros programables en un libro digital transferible¹. A diferencia del sistema financiero tradicional que depende de mensajes fragmentados externos (como el sistema SWIFT), la tokenización construye teóricamente un sistema compartido de registros (Shared System of Record), que, junto con contratos inteligentes, permite un registro unificado, modelos de custodia flexibles y gobernanza en cadena.

El Banco de Pagos Internacionales (BIS), en su esquema de «Libro Unificado» (Unified Ledger), señala que la tokenización integra transmisión de información, conciliación y liquidación en una sola operación sin fisuras. Este avance en la infraestructura reduce significativamente las fricciones de confianza y costos regulatorios en la colaboración transnacional. Su marco teórico se apoya en tres pilares fundamentales: primero, la prueba de valor (Proof of Value), que requiere que la emisión de activos tenga una base verificable — ya sea flujo de caja del mundo real o consenso amplio en la red —, asegurando que los activos en cadena no sean solo «burbujas narrativas»; segundo, la prueba de propiedad (Proof of Ownership), que requiere que la titularidad sea clara y que los derechos de disposición se otorguen directamente al poseedor legítimo, usando criptografía para evitar dependencias de intermediarios centralizados y reducir riesgos de congelamiento o apropiación unilateral; y tercero, la prueba de transacción (Proof of Transaction), que implica un historial inmutable y verificable de transacciones, proporcionando evidencia para auditorías y supervisión posterior.

Estos tres pilares constituyen el punto de partida lógico para la reconstrucción de la infraestructura financiera mediante la tokenización: la prueba de valor establece la base de emisión, la prueba de propiedad redefine la forma de derechos, y la prueba de transacción reconfigura los mecanismos de confianza en liquidación y compensación.

2.2 Dos modelos centrales de tokens: nativos y respaldados

Los modelos de tokenización en la actualidad se dividen en dos categorías principales en cuanto a mecanismos de captura de valor: tokens nativos (Native Tokens) y tokens respaldados (Backed Tokens). La capacidad de atravesar ciclos macroeconómicos difiere notablemente entre ambos, debido a sus diferentes anclas de valor.

Los tokens nativos son activos emitidos directamente en cadena, con registros integrados de emisión, transacción y propiedad. Ejemplos como Ether en Ethereum no están ligados a activos físicos externos; su función principal es servir como medio de liquidación dentro de la red y mantener la seguridad del sistema descentralizado (como presupuesto de seguridad). Es decir, los tokens nativos, mediante incentivos económicos (como staking en PoS), atraen nodos para mantener el consenso, y funcionan como «combustible» para llamadas a contratos inteligentes y lógica comercial compleja (Gas Fees). Su valor sostenible depende de si la red puede reducir costos en actividades económicas reales — su valor se basa en la utilidad de la red y su uso efectivo. En resumen, el ancla de valor de los tokens nativos es la utilidad de la red.

Por otro lado, los tokens respaldados también se emiten y circulan en cadena, pero su valor está estrictamente anclado a activos fuera de la cadena. La misión central de estos tokens es introducir en cadena los rendimientos reales del mercado financiero tradicional. En un entorno de creciente incertidumbre en políticas económicas, los tokens respaldados muestran un valor práctico fuerte, por ejemplo, tokenizando bonos del Tesoro de EE. UU. u otros activos líquidos de alta calidad, lo que otorga liquidez global 24/7 y fraccionada, además de ofrecer una referencia de rendimiento sin riesgo en la cadena. Para empresas con operaciones internacionales, esto facilita una gestión eficiente de liquidez, cobertura de devaluación y reducción de fricciones transfronterizas. El valor de estos tokens está anclado en el valor del activo subyacente fuera de cadena.

La diferencia esencial entre ambos modelos radica en que los tokens nativos derivan su valor de la utilidad de la red, y su sostenibilidad depende de si la red puede crear valor y reducir costos; los tokens respaldados, en cambio, dependen de la calidad crediticia y la capacidad de pago del activo subyacente.

3 Análisis económico del valor sostenible de los tokens

Tras varias fases de auge y caída, el mercado de criptoactivos experimenta una profunda recuperación de valor. Datos de CoinGecko Research muestran que más de 13.4 millones de proyectos cripto impulsados solo por «emisión-financiamiento-narrativa» han dejado de operar y son considerados fracasos³. Esta enorme «lista negra» revela una regla básica: los activos especulativos sin respaldo real ni aplicaciones concretas no pueden sostener consenso en tiempos de baja liquidez macroeconómica.

Desde la economía institucional, para que un token tenga valor sostenible capaz de atravesar ciclos, debe reducir sustancialmente los costos de fricción en la economía real y establecer una estructura de derechos sólida. Este valor sostenible puede analizarse en tres dimensiones:

3.1 Cobertura macroeconómica

Las empresas que operan internacionalmente y en comercio transfronterizo dependen en gran medida de redes de pagos estables y de bajo costo. Sin embargo, los sistemas tradicionales de corresponsalía bancaria, con cadenas de liquidación largas y múltiples nodos regulatorios, generan fricciones institucionales. Hasta el primer trimestre de 2025, el Banco Mundial reporta que el costo promedio de remesas globales sigue siendo del 6.49%, con cargos explícitos en canales tradicionales del 12-13%⁴. Además, en regiones con inestabilidad macroeconómica, estos costos tienden a aumentar. El Banco de Pagos Internacionales en su estudio «Agorá» señala que los sistemas actuales de pagos transfronterizos enfrentan desafíos, y que la tokenización puede integrar transmisión, conciliación y liquidación en una sola operación sin fisuras.

Cuando las políticas económicas se vuelven altamente inciertas — por ejemplo, por controles de capital extremos, sanciones o desconexión del sistema SWIFT en crisis macroeconómicas —, los flujos de capital tradicionales enfrentan costos elevados y riesgos de congelamiento. En estos casos, el valor del token se refleja en su capacidad de actuar como canal independiente y resistente a la censura para cobertura macroeconómica.

Datos de Chainalysis confirman que en regiones bajo presión de inflación o conflictos geopolíticos, tanto minoristas como empresas prefieren convertir fondos en stablecoins como USDT o USDC para mantener cadenas de suministro y cubrir la rápida devaluación de la moneda local. Estos activos en cadena, que se autogestionan mediante mecanismos de autogestión (Self-custody), eliminan dependencia de intermediarios centralizados y ofrecen un canal de protección contra riesgos políticos y macroeconómicos.

3.2 Anclaje en rendimientos reales

La desaparición de muchas «aircoins» demuestra que economías basadas solo en comunidad y movimientos Ponzi no sostienen su valor a largo plazo. El WEF señala que los tokens con vida útil sostenible deben tener «derechos incrustados» (Embedded Rights), es decir, derechos económicos y de gobernanza inalterables en el código subyacente.

El flujo de fondos en el mercado está migrando claramente hacia activos con «rendimientos reales». Según el informe del WEF, en 2024, la transferencia total de tokens de respaldo (como stablecoins) alcanzó 27.6 billones de dólares, superando la suma de transacciones de Visa y Mastercard, y su valor de mercado ha mostrado una tendencia de crecimiento sostenido desde 2020 (ver figura 1). Desde una perspectiva de eficiencia de capital macro, existen aproximadamente 230 billones de dólares en potencial de colateral, pero debido a la ineficiencia y fricciones temporales del sistema financiero tradicional, solo unos 25 billones de dólares en valores están activamente utilizados como colateral.

Tokenizar activos líquidos de alta calidad (HQLA), como bonos del Tesoro, no solo permite transferencias globales 24/7 y fraccionadas, sino que también introduce en cadena la tasa de rendimiento sin riesgo del mundo real. Esto crea un anclaje de valor que se aparta de la especulación pura, alineándose con modelos de valoración financiera moderna y ofreciendo nuevas herramientas de liquidez para gestión de tesorería corporativa. La evidencia de mercado muestra que en periodos de alta volatilidad macro, la circulación y actividad de stablecoins regulados aumenta, reflejando una demanda real de «valor verificable». El FMI en 2025 indica que la tokenización de reservas de bancos centrales es clave para mantener la función de liquidación central en el ecosistema digital, siendo una migración tecnológica del sistema de reservas existente, no una creación de nueva deuda central.

Figura 1 Evolución del valor de mercado de stablecoins (2020-2025)

Fuente: CoinLedger⁵

3.3 Reducción de fricciones y costos

En la operación empresarial y en la liquidación financiera, el valor de los tokens sostenibles radica en su capacidad de reestructurar la ejecución contractual. En los mercados tradicionales, acciones como dividendos, splits o votaciones son lentas y propensas a asimetrías de información y errores de conciliación por datos no estructurados.

Los contratos inteligentes, con su capacidad de programación, ofrecen un nuevo paradigma: mecanismos inalterables que previenen cambios unilaterales y estandarizan operaciones, reconstruyendo la confianza comercial. Contratos para cumplimiento KYC/AML, circulación de activos complejos y distribución automática de beneficios pueden automatizarse. Además, los contratos inteligentes permiten liquidaciones atómicas (Atomic Settlement), eliminando fricciones de conciliación y riesgos de contraparte en transacciones transfronterizas.

De este modo, los tokens nativos consolidan su valor sostenible: actúan como presupuesto de seguridad del sistema y combustible de red (Gas Fees) para mantener la infraestructura descentralizada, segura y eficiente. La validación de esta lógica se refleja en que en cadenas como Ethereum, la actividad de la red y el consumo de tokens están altamente correlacionados, y la prosperidad del ecosistema se traduce en captura de valor. Mientras la infraestructura subyacente siga aportando beneficios reales en pagos internacionales, financiamiento de cadenas de suministro y liquidación, el ciclo de valor de los tokens nativos puede mantenerse en equilibrio.

4 Gobernanza de caos y construcción de infraestructura

Si la capacidad del mecanismo programable de los tokens determina su valor intrínseco a través del ciclo, la evolución del marco regulatorio define sus límites de supervivencia y costos de cumplimiento en la economía macro. PwC en su informe anual señala que la regulación ya no es solo restricción, sino que está remodelando activamente el mercado, permitiendo que los activos digitales crezcan de forma responsable⁶. A nivel global, la regulación de criptoactivos evoluciona desde la gestión del caos en financiamiento, hacia la gobernanza de infraestructura de mercado, y luego hacia reglas específicas y reporte de datos. La razón principal es que, con la expansión del mercado y la complejidad de los activos, los riesgos financieros se trasladan desde ecosistemas cerrados a flujos transnacionales y estabilidad macroeconómica.

4.1 Evolución en la dimensión temporal del camino regulatorio

Desde la perspectiva del ciclo de capital transfronterizo, la evolución regulatoria responde a riesgos en diferentes fases, en tres etapas:

4.1.1 Primera etapa: gestión del caos en financiamiento

En las primeras fases del mercado cripto, proliferan proyectos impulsados solo por narrativas. La ambigüedad en definición de activos y la falta de respaldo en flujo de caja real generan riesgos regulatorios, como arbitraje, captación ilegal y daños a inversores. Muchos proyectos fracasan rápidamente. La regulación en esta etapa busca cortar canales de intercambio sin control entre moneda fiat y tokens sin respaldo, para prevenir salidas ilícitas de capital y perturbaciones sistémicas. La característica principal es una regulación «contención», centrada en evitar la expansión del riesgo.

4.1.2 Segunda etapa: gobernanza de infraestructura de mercado

Con la evolución, las plataformas centralizadas (CEX) y custodios crecen rápidamente, concentrando riesgos institucionales. La falta de regulación en estos actores genera problemas de mezcla de fondos y control interno. En crisis de liquidez o incertidumbre macro, estos nodos pueden provocar corridas similares a bancos tradicionales, con efectos cíclicos. La regulación se enfoca en fortalecer la resiliencia de la infraestructura: exigir segregación de activos (Bankruptcy Remoteness) y custodia en terceros independientes, para evitar fallos sistémicos. La característica de esta fase es una regulación «estructural», que incorpora estándares tradicionales de seguridad financiera en el ecosistema cripto.

4.1.3 Tercera etapa: reglas específicas y reporte digital

A medida que blockchain se adopta en finanzas tradicionales para reducir fricciones, la regulación entra en una fase avanzada. Se reconoce que un enfoque único no funciona para todos los activos. Regulaciones como MiCA en la UE y TVTG en Liechtenstein clasifican los tokens como «contenedores de derechos» (Containers of Rights), aplicando reglas diferenciadas según sus características económicas. Además, se impulsa la digitalización y API de reportes, con monitoreo en tiempo real de liquidez y movimientos de capital transnacional. La característica clave es una regulación «integrada», que incorpora requisitos de cumplimiento en la infraestructura tecnológica.

4.2 Regulación diferenciada según tipo de valor del token

Las autoridades reguladoras aplican requisitos y herramientas distintas según el ancla de valor del token.

Los tokens nativos, por su naturaleza, requieren fortalecer la resiliencia de la red y la penetración en anti lavado (AML). Los activos no anónimos, por su potencial de cumplimiento, tienen mayor valor de mercado en promedio que los anónimos (Cremers et al., 2025). La emisión y liquidación en cadena, en un entorno descentralizado, puede ser usada para evitar el anonimato y facilitar la trazabilidad. La regulación internacional, como FATF, ha priorizado la supervisión de proveedores de servicios de activos virtuales (VASPs), exigiendo análisis en cadena y cumplimiento de la «regla de viaje» (Travel Rule), que requiere registrar la identidad de ambas partes en la transacción⁷. Esto se logra sin comprometer la arquitectura descentralizada, mediante la supervisión en los puntos de servicio.

Los tokens respaldados, en cambio, requieren auditoría y gestión de liquidez vinculadas a activos fuera de cadena. La fortaleza de estos tokens radica en la promesa de respaldo en reservas reales. La principal vulnerabilidad es la posible descoordinación temporal o desconexión entre registros en cadena y reservas reales. La regulación en 2026 del FDIC en EE. UU. exige que los emisores de stablecoins mantengan reservas en activos líquidos de alta calidad (HQLA) al 100%, con informes mensuales y auditorías anuales, aplicando estándares tradicionales de auditoría financiera⁸. Se requiere auditoría independiente frecuente, límites en inversiones de alto riesgo y doble reserva para garantizar respaldo completo y sobre-reserva.

4.3 Codificación de reglas regulatorias

Para transacciones transnacionales complejas y frecuentes, la regulación tradicional basada en responsabilidad posterior resulta costosa y lenta. Para equilibrar eficiencia y seguridad, las autoridades están promoviendo la «codificación de reglas de cumplimiento» en la base del sistema.

Mediante estándares de tokens diseñados para cumplimiento (como ERC-3643, T-REX), se codifican en contratos inteligentes verificaciones de identidad digital (KYC/AML), límites de transferencia y restricciones jurisdiccionales. Esto permite que, si una transferencia no cumple con las listas blancas o blacklists, sea bloqueada automáticamente en la capa de protocolo blockchain. La transformación de lógica legal en código inalterable representa una innovación en infraestructura regulatoria, reduciendo costos y facilitando flujos legales en escenarios macroeconómicos extremos. El informe de DFCRC estima que, con un marco regulatorio claro, el mercado de tokens puede generar cientos de miles de millones de dólares en beneficios económicos, y que la potencialidad de los activos digitales depende de esta infraestructura⁹.

5 Conclusiones y perspectivas

La tokenización impulsa una profunda reestructuración de la infraestructura financiera global, y los conflictos geopolíticos y la alta incertidumbre macroeconómica actúan como pruebas de resistencia para estos nuevos vectores de valor. En medio de volatilidades, los activos sin respaldo real y las narrativas especulativas se están desplazando hacia tokens con soporte tangible.

El análisis revela que los tokens con capacidad de atravesar ciclos económicos comparten características clave: primero, ofrecen anclaje en rendimientos reales vinculados a activos fuera de cadena; segundo, reducen costos en ejecución contractual mediante programación, reconstruyendo confianza comercial; y tercero, actúan como presupuesto de seguridad para redes descentralizadas, cuyo valor se basa en uso efectivo y eficiencia en costos. Estos tokens no son meros símbolos especulativos, sino vectores de valor integrados en actividades económicas reales, con funciones, beneficios o derechos específicos.

Actualmente, la regulación global ha evolucionado desde la simple contención pasiva hacia la construcción activa de reglas integradas. La clasificación y codificación regulatoria permiten incorporar activos digitales de alta calidad en los sistemas de liquidación y compensación tradicionales.

Frente a esta irreversible tendencia de evolución financiera, se proponen las siguientes recomendaciones para los actores del mercado:

  • Para las empresas, considerar los activos en cadena como infraestructura para mejorar la eficiencia del capital global. En pagos transfronterizos, priorizar stablecoins regulatorios para mitigar riesgos de tipo de cambio y reducir fricciones institucionales; además, distinguir claramente entre tokens nativos altamente volátiles y tokens respaldados regulados, aplicando estrategias diferenciadas de gestión de fondos.

  • Para emisores e instituciones financieras, abandonar la lógica de «emisión como financiamiento». El diseño de activos digitales debe centrarse en «derechos incrustados», definiendo claramente en contratos inteligentes atributos de activos, adoptando estándares regulatorios como ERC-3643, y ofreciendo transparencia y auditoría en tiempo real con respaldo real.

  • Para los responsables políticos, promover una regulación «por código» basada en principios tecnológicos neutrales, que integre reglas de cumplimiento en la infraestructura, y que, respetando la lucha contra el lavado de dinero y riesgos sistémicos, fomente la construcción de libros mayores unificados mediante consenso multilateral, fusionando la confianza soberana con tecnologías programables para construir la infraestructura financiera del futuro en la era digital.

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