Las Nuevas Directrices de Actividad Física de Australia No Moverán la Aguja Aquí Hay 4 Ideas Mejores

El gobierno federal acaba de publicar las directrices actualizadas de actividad física para adultos y adultos mayores (de 65 años en adelante) por primera vez en más de una década.

El gobierno australiano elaboró por primera vez directrices para adultos en 1999, basándose en décadas de evidencia sólida de que la actividad física ofrece enormes beneficios para la salud.

Entonces, ¿qué ha cambiado con las nuevas directrices y lograrán resultados de salud sólidos?

¿Qué ha cambiado?

Las directrices “ilustran cómo sería un día saludable de movimiento” y “buscan ayudar a las personas a mejorar su salud y bienestar a través del movimiento”.

Por primera vez, Australia ha adoptado “directrices de movimiento de 24 horas” para adultos, que ahora incluyen el sueño.

Específicamente, recomiendan dormir de 7 a 9 horas de buena calidad por noche, con horarios de acostarse y levantarse consistentes.

Se proporcionan “orientaciones prácticas” sobre cómo cumplir con las recomendaciones, por ejemplo: “para quienes puedan y registren pasos diarios, apuntar a 7,000 o más pasos por día”.

Aplaudimos las nuevas directrices: ofrecen información basada en evidencia sobre formas de mejorar la salud.

Pero solo es información.

Sin cambios en leyes, políticas y financiamiento, las directrices dicen a las personas que hagan más, pero sin más recursos.

¿Qué falta?

Las directrices enmarcan la actividad física como una responsabilidad personal: te dicen que debes mover tu cuerpo y descansar bien regularmente.

Pero hacer que sea nuestra responsabilidad no está funcionando a nivel poblacional. Desde las primeras directrices en 1999, los niveles nacionales de actividad física han permanecido obstinadamente bajos.

Las directrices no han y no cambiarán significativamente los niveles de actividad física en la población. Proporcionan información, no entornos de apoyo que eliminen barreras como la falta de tiempo y las presiones del costo de vida.

Décadas de investigación muestran que los niveles de actividad y la calidad del sueño en la población están principalmente determinados por nuestro entorno físico y social, como dónde vive la gente, qué hay cerca, cuánto cuesta y cuánto tiempo libre tenemos.

Crear vecindarios activos mediante leyes, financiamiento y políticas de apoyo cambiará la situación.

Aquí hay cuatro ideas de políticas que realmente aumentarían la actividad física de los australianos.

  1. Redirigir fondos de carreteras a caminar y andar en bicicleta

La gran mayoría de los australianos apoya redirigir fondos de carreteras hacia caminar y andar en bicicleta.

Caminar y pedalear ofrecen beneficios de salud poblacional sólidos, que se traducen en beneficios económicos. Por ejemplo, se estima que por cada kilómetro caminando, la economía nacional se beneficia con A$6.30, mientras que cada kilómetro en bicicleta beneficia a la economía con $4.10.

La inversión actual en caminos peatonales y ciclovías es pésima. El gasto per cápita a nivel federal es mucho menor que el costo de un café.

En comparación, subsidiamos la conducción con 8 mil millones de dólares al año. Es decir, los gobiernos federal, estatal y local gastaron 44 mil millones en carreteras el año pasado, pero solo recaudaron 36 mil millones en ingresos relacionados con ellas.

Eso hace que el subsidio a la conducción sea 300 veces mayor que la inversión en caminar y andar en bicicleta.

Redirigir este subsidio a la inversión en caminar y andar en bicicleta tendría sentido económico y de salud.

  1. Cambiar el mensaje de “simplemente hazlo”

Las campañas de medios masivos han fracasado en cambiar los niveles de actividad física en la población.

La evidencia global es clara: solo decirle a la gente que se mueva más no funciona.

En cambio, los mensajes en medios masivos deberían destacar los muchos beneficios de la actividad física, lo que podría generar mayor aceptación pública de mejores políticas de actividad física.

  1. Modificar el tráfico vehicular y los límites de velocidad

Cuanto más conduzca la gente, peor serán nuestros resultados de salud.

Para promover caminar y andar en bicicleta, las calles deben ser seguras y los lugares que la gente necesita —como escuelas, trabajos y tiendas— deben estar cerca.

Políticas como cargos por congestión y eliminar estacionamientos subsidiados facilitan el cambio de ciudades centradas en el automóvil a ciudades que apoyan caminar y andar en bicicleta.

Hacer las calles más seguras ayuda a que más personas se muevan a pie o en bicicleta. Una forma de lograrlo es mediante límites de velocidad predeterminados en áreas urbanas.

Actualmente, el límite de velocidad predeterminado en áreas urbanas, en todas las jurisdicciones, es de 50 km/h. En los años 90, era de 60 km/h, y reducirlo a 50 km/h ha salvado cientos de vidas.

Sin embargo, la mejor práctica global es de 30 km/h, creando un entorno más seguro.

  1. Eliminar trámites burocráticos para crear comunidades activas

¿Por qué están tan lejos muchas “tiendas locales” o no son accesibles a pie? Debido a varias leyes de planificación que fomentan viviendas de baja densidad sin acceso a tiendas locales.

Reconsiderar los límites de densidad de viviendas, los requisitos de retroceso, los requisitos mínimos de estacionamiento y las leyes de zonificación de uso único permitirá que cafés y tiendas vuelvan a las nuevas áreas residenciales.

Esto permitirá que más personas puedan caminar, andar en bicicleta o usar scooters para llegar a donde necesitan.

Lecciones del extranjero

Alrededor de 61 países han avanzado en sus metas de actividad física y están en camino de cumplir con sus objetivos nacionales. Australia no es uno de ellos.

Muchos de estos países están en Europa Occidental y Escandinavia, conocidos por tener leyes que crean entornos altamente caminables.

La mitad de los países del mundo tienen una política nacional de actividad física independiente, pero Australia no, a pesar de las llamadas a la acción de organizaciones no gubernamentales.

Los cambios en políticas deben ir más allá de la motivación individual para moverse más; en cambio, debemos transformar nuestro entorno mediante leyes y financiamiento. Necesitamos enfoques poblacionales si queremos cambiar realmente los niveles de actividad física.

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