Onda de choque energética llega al mercado: La situación en Irán reconfigura la rutina laboral a miles de kilómetros de distancia

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Desde Bangkok a Manila, los funcionarios de los países del sudeste asiático están implementando órdenes de trabajo desde casa y otras medidas de ahorro de combustible para proteger sus economías de los efectos del aumento en los precios del petróleo, lo que destaca cómo el impacto energético provocado por la guerra en Irán está transformando la vida cotidiana de las personas que están a miles de kilómetros de distancia.

Tailandia ha ordenado que la mayoría de las instituciones gubernamentales implementen el trabajo desde casa como una medida de emergencia para reducir la demanda de energía. Esta orden aplica a todos los empleados públicos cuyos puestos no involucren directamente servicios públicos.

Filipinas, por su parte, ha reducido la jornada laboral a cuatro días por semana para los empleados gubernamentales desde el 9 de marzo, con el fin de disminuir el consumo de combustible. Sin embargo, esta medida temporal no incluye a los servicios públicos de emergencia y de primera línea. Algunas instituciones gubernamentales han anunciado que ampliarán los subsidios de combustible para beneficiar a pescadores, agricultores y conductores de transporte público.

Mientras tanto, Malasia decidirá el martes si implementa o no el trabajo desde casa para los empleados públicos.

Estas medidas muestran cómo, en economías donde el petróleo es un insumo clave y los subsidios son relativamente limitados, el aumento en los precios del crudo se transmite rápidamente a los costos de transporte, electricidad y alimentos. Los economistas consideran que Filipinas es uno de los países más vulnerables a los impactos inflacionarios derivados de los altos precios del petróleo en la región; además, la fuerte dependencia de Tailandia del petróleo del Medio Oriente también la expone a riesgos de interrupciones en el suministro.

A medida que la inflación en algunas áreas del sudeste asiático se acelera, los responsables de políticas están tomando medidas para frenar el consumo de energía y hacer frente a la presión adicional causada por el aumento en los precios del petróleo.

“Mis compatriotas, no sabemos cuándo terminará el caos en Medio Oriente,” dijo el presidente de Filipinas, Marcos, en un video la semana pasada. “No somos víctimas de esta guerra, que no elegimos ni deseamos. No podemos controlar la guerra, pero sí podemos decidir cómo proteger al pueblo filipino.”

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