Una de las mayores diferencias entre la tristeza y el duelo es que la tristeza es efímera, puede ser cancelada con la felicidad incluso si no está en el mismo paradigma.



El duelo, sin embargo, se instala, en tu mente, en tus pensamientos, en tu corazón.

Camina contigo, se sienta a tu lado.

No puede ser cancelado con la felicidad, exige tiempo, exige agonía prolongada y ansiedad, exige inquietud, disminuye la alegría y fortalece el dolor...

Exige ser vivido y soportado...

Hace que todo sea estancado, lento y adormecido.

El duelo es la forma más alta del peaje que la mente cobra al cuerpo.
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