Ahora Wall Street se divide en dos facciones: una ve el precio del petróleo rompiendo los cien dólares y la inflación al alza, recortando las expectativas de recortes de tasas de dos a una, posponiendo la acción hasta diciembre. La otra facción es Morgan Stanley, que se niega a cambiar su postura: primer recorte en junio, otro en septiembre.



¿Quién tiene razón? La lógica del economista jefe de Morgan Stanley, Gapen, es muy sólida: con precios del petróleo de 90-100 dólares, la economía puede aguantarlo. Si realmente no pudiera aguantarlo, necesitaría 125-150 dólares y que se mantuviera durante un tiempo, lo que entonces requeriría que la Reserva Federal rescatara el mercado.

Lo clave es ese indicador —el swap de inflación a 1 año— que ahora está alrededor del 2.5%. Si cambia de dirección a la baja, significa que el mercado está pasando de "temer la inflación" a "temer el colapso de la demanda", entonces las expectativas de recortes de tasas se reavivarían inmediatamente.
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