Innovación Sobre Burocracia: La Nueva Estrategia Digital de Kazajistán

(MENAFN- Trend News Agency) BAKU, Azerbaiyán, 16 de marzo. El presidente de Kazajistán, Kassym-Jomart Tokayev, ha declarado 2026 como el Año de la Digitalización y la Inteligencia Artificial. El objetivo principal del gobierno es introducir tecnologías modernas en todos los sectores de la economía.

Al mismo tiempo, los planes a gran escala para la transformación digital van acompañados de desafíos estructurales, incluyendo cuestiones energéticas y la necesidad de una profunda modernización de la administración pública.

Según datos de las autoridades pertinentes, para finales de 2025, se había instalado internet de alta velocidad en aproximadamente 2,600 asentamientos rurales en Kazajistán, y en 2026 se planea el acceso en otros 1,900 pueblos. Al mismo tiempo, se está desarrollando la infraestructura de procesamiento de datos: en Almaty y Astana, ya se han puesto en marcha dos nuevos centros de datos con una capacidad de 7.4 MW, y en 2026 se prevé la apertura de tres centros de datos con una capacidad total de 12.9 MW.

El crecimiento de los servicios digitales también se está convirtiendo en un factor económico notable. Solo a través de la aplicación eGov Mobile, en 2025 se proporcionaron más de 54 millones de servicios públicos, y las exportaciones de servicios de TI kazajos alcanzaron aproximadamente 1 mil millones de dólares.

No obstante, la digitalización en Kazajistán ha avanzado de manera desigual. En varios sectores, incluyendo vivienda y servicios públicos, construcción, industria y agricultura, todavía persisten procesos de gestión y producción obsoletos. Esto significa que la modernización tecnológica requiere no solo la introducción de nuevas soluciones, sino también una reestructuración fundamental del entorno institucional.

Un paso importante en esta dirección fue la adopción del Código Digital del país y la ley “Sobre Inteligencia Artificial”. Estos documentos establecen el marco legal para el uso de IA, introducen principios de transparencia y responsabilidad, y garantizan los derechos digitales de los ciudadanos, incluyendo el derecho a la protección de datos personales y la revisión de decisiones tomadas por sistemas automatizados.

Sin embargo, la implementación activa de tecnologías de inteligencia artificial inevitablemente conlleva nuevos riesgos. Uno de los más evidentes es el aumento del cibercrimen y el fraude, que, con el uso de IA, pueden volverse más complejos y difíciles de detectar. En este sentido, las autoridades kazajas planean fortalecer el sistema de ciberseguridad y crear mecanismos para una detección más efectiva de amenazas digitales.

Otra restricción importante es el factor energético. El desarrollo de centros de datos, computación de alto rendimiento, producción robótica y plataformas digitales conlleva un aumento significativo en el consumo de energía. Por ello, las autoridades de Kazajistán ya han instruido a los organismos relevantes a revisar el equilibrio a largo plazo entre producción y consumo de electricidad, teniendo en cuenta la expansión de la infraestructura digital.

En estas condiciones, si los proyectos de infraestructura se implementan en su totalidad, Kazajistán podría consolidar su posición como uno de los centros digitales regionales de Asia Central. El desarrollo de plataformas GovTech, la implementación a gran escala de IA en los servicios públicos y la expansión de las exportaciones de TI podrían fortalecer el papel del país en la economía digital regional. En este caso, Kazajistán podría convertirse en una plataforma para desarrollar soluciones tecnológicas para toda la región de Asia Central.

Otro escenario posible es que la modernización ocurra principalmente en los sectores más avanzados tecnológicamente: el sector financiero, la administración pública y las telecomunicaciones, mientras que las industrias tradicionales se adapten más lentamente. Este modelo es típico en muchas economías en desarrollo, donde las reformas institucionales llevan más tiempo que la implementación tecnológica.

Si los problemas con el suministro de energía, la escasez de personal y la ciberseguridad resultan ser más graves de lo esperado, el ritmo de digitalización podría desacelerarse. En ese caso, el país tendrá que centrarse en la infraestructura básica: energía, educación y capacitación de la fuerza laboral, antes de escalar proyectos digitales complejos.

A largo plazo, el éxito de la transformación digital de Kazajistán dependerá de la capacidad del país para sincronizar las reformas tecnológicas con la modernización de la economía y la administración pública. La simple implementación de tecnologías no garantiza un crecimiento sostenible. Sin embargo, con un marco institucional adecuado, la digitalización puede convertirse en uno de los factores clave para la diversificación económica de Kazajistán y para fortalecer su posición en la emergente economía digital de Eurasia.

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