Thiago Tirante suma pasos firmes en Río tras su regreso de la Copa Davis: "Maduré muchísimo"

Apenas una semana después de regresar de Corea del Sur, Thiago Tirante se presentó en el Río Open con el ánimo de retomar su camino en el circuito profesional. El tenista argentino no se arrepiente de haber pospuesto el ATP de Buenos Aires para responder al llamado del capitán Javier Frana para la serie de Copa Davis, a pesar de que la delegación cayó en los Qualifiers ante los asiáticos. Con una victoria contundente sobre el chileno Cristian Garin (7-5, 6-3) en su primer encuentro en la ciudad maravillosa, Thiago Tirante actualizó su ranking personal, llegando al 83° (+9) y dejando atrás las expectativas de solo hace unos meses.

La Copa Davis como punto de inflexión en la carrera de Thiago Tirante

“Fue increíble, sin dudas”, expresó el platense sobre su participación en Corea del Sur. Como primer jugador de singles en Busan, Thiago Tirante disputó dos partidos en los que dejó prueba de su capacidad competitiva: derrotó a Hyeon Chung (2-6, 7-5, 7-6) pero cayó contra Soonwoo Kwon (6-4, 4-6, 6-3). Aunque el resultado colectivo fue adverso, la experiencia transformó su perspectiva sobre lo que puede lograr bajo presión internacional. “Me dio confianza poder enfrentar la situación después de todo lo que se habló. Pude adaptarme, sacar lo mejor de mí y estar a la altura”, relató.

El peso emocional del evento fue significativo. Thiago Tirante admitió haber llorado profundamente en la charla grupal posterior a la eliminación. “La Copa Davis es el cielo o el infierno, no hay punto medio. Nos tocó escribir la página mala”, comentó citando las palabras del capitán Frana. Sin embargo, esa carga inicial ya comenzó a transformarse en lecciones valiosas durante las semanas posteriores.

De la polvareda carioca a la confirmación del oficio en polvo de ladrillo

El retorno a Río significó para Thiago Tirante una oportunidad de reencontrarse con la superficie que siempre lo ha caracterizado. “Contra Garin fue mi primer partido en polvo de ladrillo después de varios meses. Había terminado el año en cemento y lo empecé en esa superficie que, a mí, me encanta”, explicó. Sus primeras victorias importantes, su primer torneo Future y su primer partido ATP 250 ocurrieron precisamente sobre polvo: el escenario donde sus golpes adquieren mayor potencia y su saque causa mayor daño.

Desde su formación en La Plata, bajo la dirección de sus tías Vanesa y Valeria en un club privado familiar, Thiago Tirante aprendió a explotar sus atributos naturales: mayor altura que sus contemporáneos y un estilo agresivo sin concesiones. “Siempre era el más alto, siempre fui el que más buscó, pero el que más erró; perdí muchos partidos por buscar”, recordó sobre su infancia competitiva. Esa inclinación al riesgo, que alguna vez lo frustró, ahora constituye su marca distintiva en las canchas profesionales.

La transformación mental que consolidó a Thiago Tirante como competidor

La evolución que experimenta Thiago Tirante en las últimas temporadas no obedece únicamente a ajustes técnicos. “Siento una evolución en mi juego, pero siento que maduré muchísimo mentalmente en el último año. Era lo que me faltaba para terminar de consolidarme”, aseguró. Este cambio fundamental en su mentalidad competitiva representa el resultado de un trabajo sistemático con Pablo Pécora, psicólogo deportivo que anteriormente colaboró con exponentes como Gastón Gaudio y Juan Martín del Potro.

El equipo alrededor de Thiago Tirante —encabezado por su coach Miguel Pastura y el mencionado Pécora— implementó conversaciones profundas orientadas a gestionar la presión emocional. “Esa parte, la emoción, siempre me costó de chiquito y creo que con él pude encontrar una sintonía y una confianza constructiva”, subrayó el tenista sobre su proceso psicológico.

El blindaje emocional en el contexto de críticas y especulaciones

Cuando Argentina conformó su delegación para Corea del Sur, surgieron comentarios especulativos sobre la calidad del equipo. Thiago Tirante y sus compañeros enfrentaron críticas de diversas fuentes que cuestionaban las ausencias. “Llegó lo bueno y lo malo. Desde ‘llevaron al equipo C’ a ‘los héroes de Busan’”, narró sobre el ruido mediático que rodeó el evento.

Junto al capitán Javier Frana y otros integrantes, Thiago Tirante participó de un trabajo deliberado de aislamiento emocional. “Nos blindamos, nos enfocamos sólo en el juego”, afirmó. A pesar de no lograr el resultado esperado, el tenista valoró el esfuerzo colectivo: “Para mí lo hicimos increíble. Se nos escapó, ellos jugaron bien, nos ganaron bien. Dieron nuestro 100% y no alcanzó”.

El nuevo desafío en Río: Cerúndolo y la continuidad

Ahora, Thiago Tirante debe enfrentar un reto de mayor envergadura en los dieciseisavos de final del Río Open: el local Francisco Cerúndolo, quien se coronó campeón del ATP de Buenos Aires y ostenta la primera preclasificación del torneo carioca. La victoria ante Garin representó solo el primer paso en una semana que promete examinar nuevamente sus capacidades después de la montaña rusa emocional de Corea del Sur.

La marca indeleble de la representación nacional

Cuando se le preguntó si desearía volver a representar a Argentina en futuras ediciones de la Copa Davis, Thiago Tirante respondió sin vacilación. “Me encantaría volver a ponerme esa camiseta. Me quedó la importancia y la certificación de que todos dimos lo máximo”, explicó. Conserva fotografías del viaje que visualiza frecuentemente: la campera con su nombre, el número de jugador debutante (92), las zapatillas rotas del primer partido. Esos recuerdos personales simbolizan lo que el evento significó más allá del marcador.

La respuesta de sus colegas también confirmó el impacto de su presencia. “Recibí constantemente mensajes de apoyo de la gente más cercana y fue muy gratificante. También de mucha gente que, quizás, no me conocía y se quedó en la madrugada mirando los partidos”, compartió. Incluso, durante su paso posterior por Buenos Aires, desconocidos lo saludaban en la calle reconociendo su labor en Corea.

Para Thiago Tirante, la decisión de aceptar el viaje a Corea del Sur fue la más acertada de su carrera reciente. “Si volviera a pasar, lo haría de nuevo”, cerró convencido. El tenista argentino encontró en esa experiencia, más allá del resultado, un catalizador para consolidar su proyección profesional y confirmar que su estilo de juego agresivo y su madurez mental emergente lo ubican en una trayectoria ascendente dentro del circuito internacional.

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