Conflicto entre Estados Unidos e Irán difícil de predecir Diversificar inversión en activos de calidad aumenta la resiliencia

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Recientemente, estallaron conflictos militares entre EE. UU. e Irán, lo que genera preocupación en el mercado sobre la posibilidad de que la escalada provoque una crisis energética, impulsando la aversión al riesgo y presionando los mercados bursátiles globales. La evolución de la situación geopolítica siempre es difícil de predecir; por ello, los inversores deberían diversificar en acciones y bonos de calidad a nivel mundial, complementados con oro, para fortalecer la resiliencia de sus carteras frente a la impredecible situación en Oriente Medio.

La situación geopolítica y comercial global muestra una tendencia continua hacia la división. El reciente conflicto en Irán añade un factor de incertidumbre adicional al mercado. Sin embargo, los fundamentos económicos siguen siendo positivos, con los principales países económicos manteniendo un impulso de crecimiento, especialmente EE. UU., donde el gasto fiscal y la inversión en inteligencia artificial (IA) siguen creciendo, apoyando el crecimiento económico. La economía global muestra resistencia, con beneficios empresariales sólidos, y Fidelity mantiene una visión optimista sobre los mercados bursátiles mundiales. Aunque la volatilidad a corto plazo puede presentar oportunidades para inversores a largo plazo en mercados de todo el mundo para adquirir acciones de calidad.

En EE. UU., el ciclo de inversión en capital impulsado por el desarrollo de IA continúa, con ganancias sorprendentes en grandes tecnológicas. Las ganancias de las empresas estadounidenses empiezan a expandirse a sectores fuera de la tecnología. Sin embargo, la incertidumbre en las políticas estadounidenses y las altas valoraciones del mercado, concentradas en unas pocas grandes tecnológicas, sugieren que los inversores deben ser cautelosos al seleccionar acciones. Se recomienda prestar atención a temas de crecimiento estructural a largo plazo, como la modernización de redes eléctricas y la electrificación, así como a acciones de calidad con potencial de crecimiento.

En los mercados desarrollados fuera de EE. UU., los inversores deberían prestar atención a la bolsa japonesa. Japón se encuentra en la mitad de su ciclo económico, con reformas en la gobernanza corporativa en marcha y un fuerte crecimiento en beneficios empresariales, especialmente en medianas empresas con operaciones centradas en el mercado local, lo que ayuda a contrarrestar la incertidumbre geopolítica y comercial exterior. En Europa, la economía sigue débil, aunque la expansión del gasto fiscal en Alemania comienza a mostrar resultados positivos. Debido a los riesgos geopolíticos y comerciales, se mantiene una visión favorable hacia las medianas empresas alemanas centradas en el mercado local. En comparación con los mercados desarrollados, los mercados emergentes también ofrecen oportunidades, con valoraciones atractivas en Corea del Sur, Sudáfrica, Grecia y Brasil, manteniendo una perspectiva positiva. Las políticas fiscales favorables y las reformas en gobernanza corporativa podrían elevar las valoraciones de estos mercados, beneficiándose además de un dólar estadounidense relativamente débil a medio plazo.

En cuanto a bonos y otros activos, Fidelity cambió su perspectiva sobre los bonos gubernamentales de positiva a neutral, debido a la disminución en la probabilidad de una desaceleración significativa en el crecimiento global este año y a las preocupaciones persistentes sobre la deuda en los principales países. Sin embargo, la reciente demanda de refugio ha respaldado el rendimiento de bonos soberanos de EE. UU. y Alemania, considerados de alta calidad, con bajo riesgo y rentabilidad atractiva, sirviendo como una diversificación en las carteras.

En el mercado de bonos corporativos, aunque los fundamentos siguen siendo sólidos, los diferenciales de crédito son estrechos. Los diferenciales en bonos no investment grade son ligeramente más amplios, con riesgos de incumplimiento controlados, por lo que se prefiere la inversión en bonos corporativos de corto plazo de grado especulativo. En el mercado de divisas, se espera que el dólar estadounidense mantenga una tendencia moderadamente débil a medio plazo, con una preferencia por el euro y las monedas de mercados emergentes.

En resumen, desde una perspectiva de inversión en activos múltiples, la tensión en el comercio y la geopolítica global puede persistir, generando incertidumbre en los mercados. Diversificar en acciones y bonos de calidad a nivel mundial, junto con oro, puede fortalecer la protección de las carteras. Aunque los fundamentos económicos globales siguen siendo positivos, con beneficios empresariales estables y perspectivas favorables para las acciones, la volatilidad a corto plazo puede ofrecer oportunidades para comprar acciones de calidad a precios bajos.

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