La mainstreamización y plena integración de las criptomonedas en el mundo real (2021—2025)

Fuente: Citic Publishing Group

Desde 2021, la industria de las criptomonedas ha entrado en una nueva etapa de integración profunda y acelerada con el mundo real, con una interacción bidireccional cada vez más intensa. Durante este período, los sistemas institucionales, el poder del capital y las necesidades reales del mundo físico han establecido vínculos sin precedentes con el desarrollo de las criptomonedas. En particular, la agitación macroeconómica global (como las políticas de expansión monetaria masiva y las presiones inflacionarias posteriores a la pandemia de COVID-19) ha brindado una oportunidad histórica para la mainstreamización, institucionalización y funcionalización de las criptomonedas, con la participación generalizada de instituciones financieras de élite, empresas no financieras e incluso algunos países soberanos. Al mismo tiempo, la tecnología blockchain se ha utilizado ampliamente para revitalizar activos del mundo real (RWA) como bienes raíces, bonos, derechos de autor y créditos de carbono, reconfigurando los mecanismos de reconocimiento, circulación y transacción de estos activos tradicionales. En lo que sigue, nuestro objetivo es revisar este proceso de integración, analizar cómo las criptomonedas han sido gradualmente incorporadas en el marco institucional del mundo real y ofrecer nuevas vías tecnológicas e institucionales para abordar problemas prácticos.

1. La inversión en criptomonedas en plena mainstreamización, institucionalización y funcionalización

En esta etapa de desarrollo, las criptomonedas han evolucionado de ser un activo alternativo de alto riesgo y marginal a un nuevo tipo de macroactivo reconocido por la mayoría de los reguladores y mercados financieros principales a nivel global, logrando una asignación masiva dentro de un marco de cumplimiento normativo.

  1. La asignación estratégica de empresas impulsa la mayor grado de financiarización de las criptomonedas

La asignación estratégica de las empresas a las criptomonedas comenzó en 2020, en un contexto de cambios drásticos en el entorno macroeconómico global, especialmente ante la emisión excesiva de dinero y las expectativas inflacionarias generadas por la pandemia. En este contexto, Bitcoin y otras criptomonedas empezaron a ser vistas cada vez más como opciones de reserva de valor. En agosto de 2020, MicroStrategy (ahora Strategy) compró por primera vez 21,454 bitcoins, por un valor aproximado de 250 millones de dólares. Su CEO, Michael Saylor, consideró a Bitcoin como “una mejor reserva de valor que el efectivo”, abriendo la vía para que las empresas cotizadas incluyeran Bitcoin en sus balances. Esta iniciativa no solo atrajo gran atención del mercado de capitales, sino que también dio lugar a una estrategia de apalancamiento única: mediante la emisión de bonos convertibles y otros instrumentos tradicionales, la compañía ha ido acumulando más Bitcoin. Hasta julio de 2025, MicroStrategy poseía en total 628,791 bitcoins, con una inversión total de aproximadamente 46,07 mil millones de dólares y un coste medio de adquisición de 73,277 dólares por bitcoin, consolidándose como la mayor tenedora de Bitcoin del mundo. La cotización de la empresa y el precio de Bitcoin están altamente correlacionados, y su modelo de negocio se ha convertido en una especie de “empresa de inversión en Bitcoin”. Seguidamente, Tesla anunció en principios de 2021 la compra de 1,5 mil millones de dólares en Bitcoin y aceptó brevemente pagos en Bitcoin, impulsando aún más la atención y aceptación pública hacia las criptomonedas. Empresas tecnológicas y financieras como Square (ahora Block Inc.) y Galaxy Digital también se sumaron en ese año, utilizando herramientas tradicionales del mercado financiero para facilitar una asignación masiva de criptomonedas. Aunque las posiciones de Tesla y Block Inc. son menores que las de MicroStrategy, su influencia en la percepción del mercado y en la mentalidad del público ha sido profunda, reduciendo la barrera psicológica para la adopción de criptomonedas en el mercado principal.

Desde 2025, con la optimización de las normas contables y la clarificación de las expectativas regulatorias, la estrategia de asignación de criptomonedas se ha extendido a las pequeñas y medianas empresas, elevando aún más el grado de financiarización de las criptomonedas y los actores relacionados. La Junta de Normas de Contabilidad Financiera de EE. UU. (FASB) aprobó a finales de 2023 una nueva norma contable para criptomonedas (ASC 350), que entró en vigor en diciembre de 2024. La nueva normativa exige que las empresas midan los activos criptográficos a valor de mercado y reconozcan las ganancias y pérdidas no realizadas, sustituyendo el método conservador anterior basado en deterioro por costo. Este cambio reduce significativamente la incertidumbre contable en los informes financieros de las empresas respecto a la asignación de criptomonedas, estableciendo un marco institucional para que Bitcoin, Ethereum y otras criptomonedas principales ingresen en los balances corporativos. Cada vez más empresas consideran las criptomonedas no solo como activos de reserva, sino también como inversiones a largo plazo (HODL), promoviendo la diversificación de los activos de inversión, incluyendo monedas como Solana y Ripple en sus carteras estratégicas.

  1. La aprobación acelerada de ETFs de Bitcoin spot impulsa la ola de inversión institucional

Si la asignación empresarial fue un “punto” de avance, la aprobación de los ETFs de Bitcoin spot representa un “cambio” histórico en el “perfil”. Durante mucho tiempo, la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) mantuvo una postura cautelosa respecto a los ETFs de Bitcoin spot, aprobando solo aquellos basados en futuros, como el ETF BITO lanzado en 2021 por ProShares. En enero de 2024, la SEC finalmente aprobó las solicitudes de varios gestores de fondos, incluyendo BlackRock, Fidelity y Ark Invest, para ETFs de Bitcoin spot. A diferencia de los ETFs de futuros, los ETFs spot mantienen directamente Bitcoin, reflejando más fielmente los precios del mercado y ofreciendo mayor liquidez. Esta decisión no solo reduce la barrera de entrada para los inversores institucionales en el mercado de criptomonedas, sino que también abre caminos para una mayor participación de inversores y fondos regulados. Tras la aprobación, estos productos atrajeron en pocos meses cientos de miles de millones de dólares en flujos de capital, impulsando a Bitcoin a superar récords históricos en la primera mitad de 2024 y generando un impacto duradero en el paradigma de inversión global. Por ejemplo, el iShares Bitcoin Trust de BlackRock, uno de los ETFs spot de mayor tamaño, se integró en su plataforma de gestión de activos Aladdin, lo que significa que Bitcoin fue oficialmente incorporado en los modelos de cartera, evaluación de riesgos y reequilibrio tradicionales. Además, productos como el Wise Origin Bitcoin Fund de Fidelity y ARKB de Ark Invest, en colaboración con 21Shares, han sido ampliamente aceptados por diferentes tipos de inversores. El éxito de estos ETFs ha impulsado también la construcción de infraestructura regulatoria y de servicios relacionados, como custodia, liquidación, auditoría y fiscalidad. Coinbase se ha convertido en uno de los principales custodios de estos fondos, mientras que firmas como BitGo y Anchorage ofrecen servicios de firma múltiple y auditoría para garantizar la seguridad y transparencia de los activos. Firmas de consultoría como Deloitte y PwC han lanzado soluciones específicas para auditoría y cumplimiento fiscal de activos criptográficos, reduciendo aún más las barreras para la entrada institucional. La aprobación de ETFs ha sido también respondida por otros países y regiones, como la FCA del Reino Unido y la Comisión de Valores y Futuros de Hong Kong, que han flexibilizado las restricciones sobre los ETFs de criptomonedas, promoviendo una cooperación global en los mercados de capital. Paralelamente, Nasdaq y NYSE han comenzado a probar plataformas tecnológicas para soportar la tokenización de valores y la negociación de activos en cadena. Para mediados de 2025, más del 70% de los grandes inversores institucionales en todo el mundo reportan haber incluido criptomonedas en sus carteras o estar evaluando su incorporación.

  1. La demanda real impulsa la funcionalización de las criptomonedas en pagos y liquidaciones

En 2021, PayPal anunció que sus usuarios en EE. UU. podrían comprar, vender y mantener Bitcoin, Ethereum, Bitcoin Cash y Litecoin, además de permitir pagos en criptomonedas en su red global de comercios. Este servicio se extendió posteriormente al Reino Unido, alcanzando a decenas de millones de usuarios. En 2022, Visa y Mastercard anunciaron soporte para pagos con USDC, la stablecoin respaldada por dólares, en colaboración con plataformas como Crypto.com, lanzando tarjetas de crédito que permiten gastar directamente en criptomonedas. En 2023, Stripe reabrió sus servicios de pagos en criptomonedas, enfocados en plataformas Web3 y mercados de NFT. Estas iniciativas no solo representan una adaptación proactiva de los gigantes del pago a las nuevas tecnologías, sino que también impulsan significativamente el conocimiento y uso de las criptomonedas por parte de los usuarios. Gracias a la integración en plataformas principales, las criptomonedas dejan de ser solo un activo de inversión para convertirse en una moneda de uso cotidiano.

Al mismo tiempo, las stablecoins se han convertido en herramientas de transacción y reserva en países con alta inflación. Stablecoins como USDT y USDC, vinculadas al dólar, se han popularizado rápidamente en países como Argentina, Turquía, Nigeria y Venezuela. Debido a la depreciación severa de sus monedas locales, los ciudadanos prefieren convertir sus ahorros en stablecoins para mantener su poder adquisitivo. En estos países, las stablecoins se usan ampliamente para remesas transfronterizas, pagos minoristas y compras en línea. Por ejemplo, en el tercer trimestre de 2024, más del 70% del volumen de comercio de criptomonedas en Argentina correspondía a stablecoins en dólares. A través de bots en Telegram, plugins en WhatsApp y wallets criptográficos, los usuarios comunes pueden realizar pagos diarios sin depender de los bancos tradicionales. La criptomoneda deja de ser un activo de alto riesgo y alto retorno para convertirse en una herramienta financiera con utilidad práctica, capaz de ofrecer servicios esenciales en entornos específicos. En un contexto de volatilidad económica global, políticas monetarias extremas y aumento de la incertidumbre geopolítica, el valor funcional de las criptomonedas se vuelve cada vez más evidente. Este fenómeno y sus impactos serán analizados en mayor profundidad en el capítulo 5 de este libro.

2. La tokenización de activos del mundo real abre la era de “todo en cadena”

Desde 2021, la tokenización de activos del mundo real ha acelerado notablemente, convirtiéndose en un componente clave de la tendencia de mainstreamización de las criptomonedas. Diversos tipos de activos, como bienes raíces, derechos de autor culturales, cuotas de carbono y inventarios agrícolas, se han llevado a la cadena mediante tecnología blockchain y mecanismos de tokenización. Este cambio no solo aumenta la liquidez de los activos, sino que también ofrece nuevas formas de reconocimiento y transacción. Dado que en el capítulo 6 se analizará en detalle las características y el impacto de los RWA, aquí solo se revisarán los hitos importantes en su desarrollo, que pueden clasificarse en cuatro categorías principales.

  1. La tokenización de activos culturales y derechos intangibles como un inicio importante en el desarrollo de los RWA

Con el mercado de criptomonedas en auge a finales de 2020, los NFT experimentaron un crecimiento explosivo, convirtiéndose en la aplicación fintech y activo criptográfico más popular en 2021. Debido a su indivisibilidad y unicidad, los NFT son ideales para certificar derechos en obras digitales, música, videos y juegos, impulsando a la industria cultural y del entretenimiento a ser pionera en la tokenización. En 2021, las ventas de obras digitales por cifras récord (como la obra de Beeple vendida en casi 70 millones de dólares en Christie’s) marcaron la entrada de los NFT en la vista principal. Ethereum desempeñó un papel fundamental como infraestructura, permitiendo a artistas subir sus obras y comercializarlas. Plataformas como OpenSea, Foundation y Zora facilitaron la digitalización de la creación, colección y comercio artístico. En el ámbito deportivo, NBA lanzó NBATopShot, transformando momentos destacados en coleccionables digitales, atrayendo a fanáticos tradicionales y demostrando el potencial de los NFT en la difusión cultural y la economía de fans.

Desde 2022, los NFT han evolucionado de ser solo coleccionables a activos digitales con derechos de ingreso y funciones. Artistas musicales comenzaron a lanzar canciones en forma de NFT o tokens musicales en plataformas dedicadas, permitiendo a los compradores obtener dividendos por derechos de autor o participar en decisiones creativas. Esto rompe con el modelo tradicional dominado por las discográficas, fortaleciendo la relación económica entre artistas y fans. Plataformas como Royal permiten comprar derechos de ingreso de canciones, mientras que Audius crea una red descentralizada de distribución musical. En ese año, Solana se convirtió en una cadena emergente para proyectos de NFT musicales, gracias a sus bajos costos y alta velocidad.

En 2023, con el auge del metaverso y los juegos Web3, la tokenización de activos culturales se diversificó aún más. Los usuarios pueden comprar tierras, vestimentas y obras de arte en mundos virtuales, todos en forma de NFT con funciones de reconocimiento y transacción. Ethereum y su red escalada Polygon soportan gran parte de estas interacciones. Proyectos como Otherside integran IPs populares como Bored Ape Yacht Club en mundos virtuales, mostrando tendencias de identidad digital, economía comunitaria y activos culturales fusionados.

En 2024, la industria cinematográfica tradicional comenzó a experimentar con NFT para financiamiento y gestión de derechos. La película “Calladita” recaudó fondos mediante emisión de NFT, siendo la primera en financiarse completamente con criptomonedas. Blockchain permite dividir y pre-vender futuros ingresos, haciendo que los espectadores sean inversores y beneficiarios. Plataformas descentralizadas como MovieBloc promueven la distribución y reconocimiento de derechos, creando un modelo integral de creación, financiamiento, distribución y monetización.

  1. La tokenización de activos financieros, uno de los campos más tempranos y profundos de integración entre blockchain y economía real

Si ampliamos la definición de RWA, las stablecoins fiduciarias pueden considerarse los primeros casos de activos reales (monedas soberanas) en la cadena. Desde su uso generalizado, la industria financiera ha ido transformando activos tradicionales como bonos, acciones y fondos en formas tokenizadas para mejorar eficiencia, reducir costos y aumentar transparencia.

En 2023, BlackRock anunció en la plataforma Securitize la emisión de fondos del mercado monetario tokenizados en Polygon, marcando la entrada de grandes gestoras en la tokenización. JPMorgan implementó en su plataforma Onyx pagos transfronterizos y gestión de liquidez en cadena, involucrando varias monedas y bonos soberanos. Avalanche se usó para construir cadenas privadas para instituciones financieras, garantizando cumplimiento y operaciones en cadena. Goldman Sachs y Morgan Stanley crearon grupos de trabajo sobre tokenización de valores, explorando la viabilidad de los valores tokenizados. La tokenización de activos financieros ya no es solo innovación experimental, sino una estrategia central en la transformación digital de las instituciones tradicionales. Además, bancos y fintech en Europa y Asia comenzaron a pilotar emisión y gestión de fondos tokenizados. Plataformas de crédito en cadena como Maple Finance y Goldfinch ofrecen financiamiento a pymes, reconfigurando mecanismos tradicionales de crédito. Los activos financieros pasan de ser “reflejados” en cadena a ser “nativos en cadena”, integrando aún más Web3 y finanzas tradicionales. Por otro lado, en 2022, el ecosistema DeFi se expandió, apoyando la diversificación de activos financieros en cadena. Protocolos como Aave y Compound comenzaron a soportar bonos tokenizados y colaterales de RWA. MakerDAO anunció en ese año que aceptaría préstamos respaldados por activos del mundo real, como bonos del Tesoro y pagarés comerciales, como colateral para DAI. Centrifuge se convirtió en un referente en RWA, tokenizando facturas y derechos de ingresos inmobiliarios mediante su protocolo Tinlake. Cadenas de alto rendimiento como Polygon y Avalanche ofrecen costos bajos y compatibilidad, siendo opciones preferidas para la tokenización financiera. Para 2024, el valor de mercado de activos tokenizados superó los 1 billón de dólares, según datos de Morgan Stanley y BCG, incluyendo bonos soberanos, bonos corporativos, valores respaldados, acciones y fondos. Hong Kong emitió el primer bono verde completamente tokenizado, usando blockchain para suscripción y registro. La Autoridad Monetaria de Singapur (MAS) impulsa el proyecto Guardian para probar la viabilidad de activos tokenizados en transacciones transfronterizas y DeFi. Plataformas como Maple y Goldfinch ofrecen créditos en cadena para pymes, perfeccionando la infraestructura financiera en cadena y estrechando la brecha entre finanzas tradicionales y Web3. Para 2025, la integración de la tokenización financiera será total. La SEC de EE. UU. y reguladores europeos están estableciendo marcos regulatorios para valores tokenizados, promoviendo la conformidad. Redes blockchain como Base y zkSync Era lanzan soluciones modulares específicas para activos financieros. La tokenización mejora la eficiencia del mercado, aumenta la transparencia y la trazabilidad, y resuelve problemas de asimetría informativa y retrasos en liquidaciones. Los activos del mundo real comienzan a replicar su ciclo de vida en cadena, digitalizando todo el proceso desde emisión hasta circulación y liquidación. La convergencia entre DeFi y CeFi se redefine como “finanzas en cadena”, convirtiéndose en la nueva norma del mercado financiero.

  1. La aceleración de la tokenización de activos físicos, como bienes raíces

Desde 2021, la tokenización de activos físicos, especialmente bienes raíces, ha avanzado rápidamente. Dividir los derechos o la propiedad en tokens digitales reduce significativamente las barreras de entrada, permitiendo que usuarios comunes participen con montos pequeños en mercados inmobiliarios de alta calidad. Los ingresos por alquiler y la apreciación del valor se distribuyen automáticamente mediante contratos inteligentes, promoviendo la inclusión y la liquidez en inversiones inmobiliarias.

La tokenización inmobiliaria ha evolucionado desde la simple división de derechos de ingreso hacia el registro en cadena de propiedades comerciales, residenciales de lujo e incluso derechos de propiedad. Algunos países han permitido que los tokens sirvan como certificados legales de propiedad, abriendo vías legales para la digitalización inmobiliaria. En un contexto de alta inflación y aumento de tasas, la tokenización inmobiliaria se presenta como una herramienta para preservar valor y facilitar inversiones globales. Ejemplos destacados incluyen a Propy, que realizó la primera transacción inmobiliaria basada en blockchain, usando NFT para representar la propiedad y completando todo el proceso en Ethereum. La plataforma suiza BrickMark tokenizó parcialmente un edificio de oficinas en Zúrich y lo vendió globalmente. Estos casos muestran que la tokenización inmobiliaria avanza más allá de los derechos de ingreso, hacia la propiedad misma.

En 2024, algunos gobiernos comenzaron a promover activamente pilotos de tokenización inmobiliaria. Dubái lanzó una bolsa de activos inmobiliarios en tokens, atrayendo inversores internacionales. Redes de capa 2 de Ethereum (como Arbitrum y zkSync) sirven como infraestructura para registro y transacción de propiedades, mejorando eficiencia y transparencia. Actualmente, varios registros catastrales nacionales están integrados en blockchain, logrando reconocimiento y transferencia de propiedad en cadena. La valoración del mercado de tokens inmobiliarios supera los miles de millones de dólares, y se desarrolla un modelo de gestión de ciclo completo en cadena, desde financiamiento, construcción y alquiler. Además, DAO inmobiliarios comienzan a participar en inversión y gestión, promoviendo fondos comunitarios y transformando la estructura del mercado tradicional.

  1. Otros avances en la tokenización de activos

Desde 2021, además de finanzas, cultura y bienes raíces, la tokenización de activos como créditos de carbono, oro y energía ha avanzado rápidamente. La tokenización de activos ambientales, especialmente los créditos de carbono, es uno de los casos más representativos en los últimos años. La tecnología blockchain permite emitir créditos de carbono como tokens negociables, mejorando liquidez, transparencia y trazabilidad. Desde su lanzamiento en 2021, Toucan Protocol ha tokenizado millones de toneladas de créditos de carbono, con transacciones por miles de millones de dólares, siendo un puente clave entre finanzas verdes y ecosistema Web3. Estas plataformas facilitan la circulación global de créditos de carbono y ofrecen herramientas tecnológicas para que las empresas cumplan con sus responsabilidades ambientales.

En el ámbito de los metales preciosos, los emisores de stablecoins han lanzado monedas digitales respaldadas por oro físico, como Tether Gold (XAUT) y PAX Gold (PAXG). Los usuarios pueden canjear en cualquier momento por oro físico, logrando circulación global del oro digital. Desde 2023, activos básicos como energía y commodities también se tokenizan, por ejemplo, plataformas australianas que permiten transacciones en tiempo real de electricidad renovable, o proyectos que tokenizan cobre, hierro y productos agrícolas para facilitar derivados en cadena. Plataformas de datos como Ocean Protocol permiten vender derechos de uso de datos personales mediante tokens, inaugurando la nueva tendencia de “datos como activos”.

3. La criptomoneda empieza a integrarse en las estrategias y sistemas de algunos países

En esta etapa, el avance más importante en la mainstreamización de las criptomonedas no ha sido solo la institucionalización de funciones de inversión o la economía de tokens, sino que ha generado una serie de reacciones en los niveles de gobernanza financiera y estrategia nacional. La participación de los Estados ha llevado a que las criptomonedas pasen de ser un tema económico a un asunto político y geoestratégico. Estos países ya no son solo observadores o reguladores, sino actores directos en la influencia del orden mundial, incluso usuarios.

  1. Experimentos de legalización de criptomonedas como moneda en países en desarrollo

En muchos países en desarrollo, que tradicionalmente han estado en la periferia del sistema financiero global dominado por el dólar, las criptomonedas, especialmente Bitcoin, ofrecen una vía para escapar del control del dólar y explorar la autonomía financiera. En junio de 2021, El Salvador aprobó la “Ley Bitcoin”, convirtiéndose en el primer país en adoptar Bitcoin como moneda de curso legal. En ese mismo año, lanzó la billetera digital estatal “Chivo” y entregó 30 dólares en Bitcoin a cada usuario registrado. Aunque el FMI y el Banco Mundial expresaron “preocupación” por los riesgos fiscales y de soberanía, el gobierno salvadoreño mantuvo la política. En 2022, propuso emitir “bonos volcán” en Bitcoin por 1,000 millones de dólares para financiar la “Ciudad Bitcoin” y otras infraestructuras nacionales.

La República Centroafricana anunció en abril de 2022 la legalización de Bitcoin y propuso el proyecto Sango, una zona económica especial basada en criptomonedas para atraer empresas blockchain globales. El gobierno planea usar tokens y sistemas de identidad en blockchain para digitalizar recursos nacionales y abrir los mercados de capital.

Aunque estas experiencias están en fase exploratoria y enfrentan desafíos tecnológicos, regulatorios y de estabilidad financiera, revelan una tendencia importante: en países con limitaciones en la soberanía monetaria, las criptomonedas son vistas como herramientas para adoptar nuevos órdenes monetarios y reconstruir la soberanía nacional. Como señala el informe del Foro Económico Mundial (WEF) de 2023, “Pathways to the Regulation of Crypto-Assets”, con el rápido desarrollo y la influencia creciente del ecosistema cripto, cada vez más países en desarrollo evalúan la viabilidad de integrar criptomonedas en sus estrategias financieras nacionales.

  1. Cambios en la política de EE. UU. respecto a las criptomonedas y su estrategia

El regreso de la administración Trump trajo un cambio significativo en la política de criptomonedas. Este cambio refleja no solo una variación en las ideas políticas, sino también un reordenamiento del liderazgo de EE. UU. en la competencia global en fintech. La administración Trump anunció la suspensión de investigaciones sobre una moneda digital del banco central (CBDC) por parte de la Reserva Federal, rechazando un “dólar digital controlado por el gobierno”, y promovió activamente el desarrollo de stablecoins privadas como USDC de Circle y USDP de Paxos, incluso considerando la inclusión de Bitcoin en reservas estratégicas nacionales. En el capítulo 4 se analizará en detalle la nueva política de EE. UU. bajo Trump y sus efectos.

Simbolizando esta tendencia, tokens como “Trump Coin” y “Melania Coin”, creados por el propio Trump y su familia, ganaron millones de usuarios en plataformas como X (antes Twitter) y Truth Social, sirviendo como herramientas de marketing político y también como zonas grises en la regulación de nuevas criptomonedas. En este contexto, la SEC y la CFTC aceleraron la regulación mediante la “Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales 2025”, que busca clasificar, gravar y regular los activos digitales.

Estas políticas envían señales fuertes al mercado, impulsando la actualización de infraestructura financiera. Grandes bancos tradicionales como JP Morgan y Goldman Sachs reorientan sus servicios de custodia digital. Empresas de pagos como Stripe y Coinbase lanzan soluciones de pagos transfronterizos con stablecoins. La creación de billeteras digitales nacionales, sistemas de identidad en cadena y plataformas de impuestos inteligentes indica que EE. UU. busca convertir la tecnología cripto en un nuevo motor de competencia institucional. EE. UU. ya no solo regula, sino que también moldea activamente el nuevo orden financiero digital global.

  1. La competencia en regulación y seguridad en torno a las criptomonedas entre países

La competencia en regulación y seguridad en torno a las criptomonedas se manifiesta en dos aspectos principales. Primero, la disputa por la digitalización de las monedas soberanas. Mientras EE. UU. con Trump se opone firmemente a los CBDC, China y Europa apoyan firmemente su desarrollo. En temas de soberanía digital, pagos transfronterizos y contrarrestar la hegemonía del dólar, CBDC y stablecoins son campos de batalla regulatorios. Tras la investigación de dos años, la Unión Europea está en fase previa a la emisión del euro digital, que busca reducir la dependencia de proveedores de pagos estadounidenses, disminuir costos y proteger intereses comerciales europeos. La emisión del euro digital también responde a la competencia con criptomonedas privadas y busca mantener la unidad del mercado de pagos.

Segundo, las criptomonedas empiezan a jugar un papel en eventos geopolíticos. Durante el conflicto Rusia-Ucrania, Bitcoin y Ethereum se usaron para recibir donaciones internacionales por parte del gobierno ucraniano y organizaciones civiles. Según el informe “The 2024 Geography of Crypto”, Ucrania recaudó más de 100 millones de dólares en criptomonedas en las primeras fases del conflicto, para compras de suministros, actualización de armamento y ayuda a refugiados. Rusia, sancionada por EE. UU. y aliados, también ha intentado usar criptomonedas para pagos internacionales y sortear el sistema SWIFT.

En resumen, en este capítulo se ha revisado la evolución de las criptomonedas desde 2009, identificando cuatro etapas clave en su integración con el mundo real. Desde su origen como una respuesta a los sistemas financieros centralizados, pasando por la creación de plataformas y la infraestructura blockchain, hasta su búsqueda de reconocimiento en el sistema institucional y su incorporación en políticas nacionales, las criptomonedas han avanzado en un proceso de espiral ascendente. La participación de actores institucionales, la tokenización de activos y la intervención estatal han convertido a las criptomonedas en variables centrales del orden institucional actual. Este proceso de acumulación y perfeccionamiento técnico y normativo, impulsado por las condiciones del entorno, ha llevado a una transformación profunda: de un sistema externo a uno interno, de una tendencia tecnológica a un elemento estructural del orden social y económico.

Las criptomonedas ya no son solo una moda pasajera o una burbuja virtual, sino una fuerza emergente que participa y redefine el orden mundial. En su proceso de absorción y adaptación a las reglas del mundo real, las criptomonedas están construyendo un “orden de colaboración” que trasciende las cadenas y lo digital, integrando lo físico y lo virtual. Este nuevo orden no es simplemente una extensión o sustitución del sistema financiero tradicional, sino una reconfiguración institucional innovadora. Por ello, en los capítulos siguientes se analizará en profundidad cómo las criptomonedas están transformando el orden mundial, abordando también las contradicciones, riesgos y desafíos en la gobernanza global. A través de estos análisis, buscamos ofrecer no solo una “hoja de ruta” para entender la evolución de las criptomonedas, sino también un marco analítico para gestionar los impactos y riesgos emergentes. Creemos que una comprensión profunda de su trayectoria será clave para afrontar eficazmente los futuros desafíos regulatorios y de control.

¿Cómo las criptomonedas están reescribiendo el mundo real

Precio: 69.00 yuanes

ISBN: 978-7-5217-8257-8

Grupo Editorial Citic

Enero 2026

Resumen

De la revolución monetaria a la reconstrucción del poder: ¿cómo las criptomonedas reescriben el mundo real?

Las criptomonedas, con su fuerza disruptiva, están reescribiendo el orden financiero global y el escenario geopolítico, pasando de ser un juego marginal de tecnólogos a un actor clave en la gobernanza financiera mundial, influyendo en la economía global. Este libro sigue la trayectoria del desarrollo de las criptomonedas, desde el análisis del Bitcoin inicial, la construcción de interfaces como exchanges, hasta la tendencia de llevar activos del mundo real (RWA) a la cadena, mostrando cómo las criptomonedas se integran progresivamente en la realidad y explorando sus impactos en el sistema monetario internacional:

En circulación monetaria, las criptomonedas “descentralizadas” refuerzan en realidad la estructura “centro-periferia”; las stablecoins, por las acciones descoordinadas de las jurisdicciones, generan inestabilidad.

En la arena política, en EE. UU., la industria cripto se ha vinculado con la política mediante cabildeo, financiamiento electoral y movilización de votantes; fuera de EE. UU., con stablecoins y regulación de instituciones centralizadas, se ha ampliado la influencia y las sanciones transfronterizas.

En gobernanza financiera, el uso indebido de criptomonedas amplifica las brechas regulatorias; en países en desarrollo, existe el riesgo de sustitución monetaria, exponiendo la fragilidad del sistema financiero global.

Frente a esta guerra por la seguridad financiera y la soberanía monetaria, el libro propone desde una perspectiva unipolar y multilateral soluciones chinas innovadoras, buscando mantener la innovación tecnológica, contener riesgos potenciales y promover un sistema monetario internacional más justo, estable y sostenible. Este libro será una herramienta para que formuladores de políticas, profesionales financieros e investigadores comprendan la evolución del orden financiero global, aprovechen las oportunidades del desarrollo financiero digital y de alta calidad en China.

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