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EOS y la Fundación Vaulta: Doble crisis de transferencia de poder y gestión financiera
Cuando una cadena pública que alguna vez recaudó 4.2 mil millones de dólares y fue considerada la “Asesina de Ethereum” experimenta la salida de sus fundadores, reestructuración de la fundación y un ecosistema en declive, ¿qué es lo que realmente ha ocurrido? La efervescente ola de financiamiento de EOS hace siete años quedó en el pasado, dejando tras de sí una serie de enigmas sin resolver: ¿dónde se puede encontrar la lista de transferencias de los altos ejecutivos de la fundación? ¿A dónde fue a parar el presupuesto de decenas de millones de dólares? ¿Cómo se puede reconstruir la confianza de la comunidad?
La incertidumbre en la transferencia de poder
El 12 de noviembre de 2025, Yves La Rose, CEO de Vaulta Foundation (antes EOS Network Foundation), anunció en redes sociales su aparente “despedida digna”. La declaración fue sincera, llena de aspiraciones y gratitud hacia los contribuyentes, y afirmó que el 29 de octubre notificó formalmente a 21 nodos de validación que elegirá a un nuevo representante mediante gobernanza en la cadena.
Sin embargo, la comunidad pronto descubrió un detalle inquietante: semanas después del anuncio, las cuentas multisig principales de Vaulta seguían en poder de Yves, sin una verdadera transferencia de control. Esto no solo implicaba que el poder no había sido realmente transferido, sino que también exponía la fragilidad de la gobernanza de la fundación.
Más aún, Yves impulsó en secreto a Aaron Cox, fundador de Greymass, para que lo reemplazara. La primera acción de Cox fue presentar una propuesta de 10 millones de EOS para continuar financiando el desarrollo central. Esto generó dudas en la comunidad: parecía más una transferencia de poder en forma de relevo que una verdadera transferencia de autoridad.
El misterio del gasto de decenas de millones de dólares
Desde la creación formal de VF en 2021, su presupuesto ha ido creciendo año tras año, pero los resultados en el ecosistema no han sido proporcionales.
Según los nueve informes financieros trimestrales divulgados, los gastos en marketing y relaciones públicas (PR & Marketing) son sorprendentes: en el cuarto trimestre de 2022, alcanzaron 1.7 millones de dólares, y en el primer trimestre de 2023, 1.07 millones, sumando casi 2.8 millones en solo medio año.
Pero los resultados visibles para la comunidad son decepcionantes. Los datos recurrentes en los informes —asistencia a reuniones, crecimiento de seguidores en Twitter, récords de “2000 días sin caída”, pruebas de rendimiento de EVM— parecen más propaganda que indicadores reales del ecosistema. La falta de datos sobre crecimiento de desarrolladores, de direcciones activas diarias o de TVL (valor total bloqueado) casi nulo, genera una profunda inquietud.
La pregunta central es: ¿por qué, cuanto más se invierte, menor es la sensación de logro en la comunidad? Cuando todos los informes solo resaltan los “puntos positivos” y evitan hablar de los “resultados”, la transparencia se vuelve una niebla opaca.
La falta de responsabilidad en el proyecto de 5 millones de dólares de Greymass
En junio de 2024, VF asignó 15 millones de EOS para crear un “Fondo de subvenciones de software intermediario”, de los cuales los primeros 5 millones se entregaron a Greymass, y los restantes 10 millones permanecen en la cuenta eosio.mware sin asignar.
Los datos en cadena muestran claramente que los fondos fueron transferidos desde la cuenta de la fundación a una nueva cuenta de Greymass, y luego transferidos mensualmente a cuentas de recompensas, con notas como “Operación + precio USD/CAD”, lo que indica pagos de salarios. Finalmente, estos fondos se dispersaron en varias cuentas y rápidamente se vendieron en exchanges.
Aunque Greymass lanzó varias actualizaciones de desarrollo en los primeros meses, en el último año no ha presentado logros técnicos relevantes ni informes de avances. Las herramientas creadas aún enfrentan problemas de compatibilidad y estabilidad, lejos de la adopción masiva por parte de los desarrolladores.
Las dudas de la comunidad se centran en: ¿hubo pagos duplicados o cuentas no identificadas recibiendo salarios en la distribución de 5 millones de EOS? ¿El desembolso coincide con la fecha en que Aaron asumió su nuevo cargo, sugiriendo un posible “autopago”? ¿Falta un mecanismo de supervisión independiente en la estructura salarial? Aunque se reconoce la contribución de Greymass al ecosistema, la opacidad y baja productividad en esta ronda de financiamiento generan desconfianza.
La caída del precio y la negligencia de la fundación
Si los logros técnicos y las campañas de marketing pueden debatirse o cuantificarse, el precio del token es el indicador más honesto. En 2025, EOS ($A) cayó hasta 0.21 dólares, una señal que activa alarmas en cualquier ecosistema.
Frente a las preguntas de la comunidad, la fundación repite siempre: “El precio no es responsabilidad de la fundación.”
Esta afirmación, aunque técnicamente cierta —la organización no tiene obligación de manipular el mercado—, revela un problema: cuando todos los indicadores del ecosistema se deterioran y la confianza se desploma, la fundación no tiene mecanismos para mantener expectativas estables ni para defender el precio. Lo más preocupante es que, tras anunciar su “disolución”, no presenta un plan detallado ni una transferencia de poder clara.
No se trata de si la fundación debe o no responsabilizarse del precio, sino de una cuestión más profunda: ¿por qué, en un momento crítico de crisis de confianza, decide retirarse? ¿Por incapacidad, desinterés o por motivos ocultos?
De informes semanales a silencio total: la brecha en la transparencia
Vaulta Foundation prometió “operar con transparencia”, pero esa promesa se ha ido desmoronando en los últimos cuatro años.
La cronología es clara:
Los datos publicados muestran que en el cuarto trimestre de 2022, los gastos alcanzaron 7.88 millones de dólares, pero en los siguientes trimestres disminuyeron. Lo más inquietante es que estos informes solo muestran cifras totales, sin detalles específicos, dificultando entender el destino real de los fondos.
Se mencionan planes como Grant Framework y Pomelo, pero estos proyectos quedaron en pausa después de 2023. La promesa de gestión de fondos con uso exclusivo y auditorías transparentes no se ha cumplido, y los movimientos en exchanges siguen siendo un misterio.
Desde el primer trimestre de 2024, no hay informes financieros publicados. Sin auditorías, sin distribución presupuestaria, sin lista de proyectos ni explicaciones sobre fondos pendientes. La comunidad debe aceptar que la operación de la fundación ha pasado de ser “altamente transparente” a un “totalmente opaco”.
La dificultad de rastrear los fondos
En los primeros años, la fundación intentó reconstruir el ecosistema mediante diversos programas de subvenciones, incluyendo el marco de subvenciones por hitos, Recognition Grants y fondos públicos en colaboración con Pomelo. En esa etapa, la distribución fue rápida y en gran volumen, buscando “detener la hemorragia” y motivar a la comunidad.
Pero hay un problema clave: en el informe de Q4 2021, la fundación detalló los destinatarios y montos de las subvenciones — 3.5 millones de dólares en Recognition Grants (unos 100,000 por proyecto), 1.3 millones para cinco grupos de trabajo técnico, 1.265 millones para EdenOnEOS y otros, y 500,000 para Pomelo.
Esa fue la única vez en cuatro años que la fundación divulgó en detalle los destinatarios de las subvenciones en un informe trimestral.
Desde Q4 2021 hasta Q4 2023, aunque los gastos en Grants siguieron siendo la mayor partida (en algunos trimestres hasta el 60%), los informes dejaron de publicar:
Los números siguen allí, pero la información concreta desapareció. En los ocho informes posteriores, aunque Grants sigue siendo la mayor partida, ya no se especifican beneficiarios ni entregas, formando un patrón inquietante: cuánto se gastó, pero nunca se sabe en qué exactamente.
El fracaso de un experimento de gobernanza ecosistémica
Vaulta prometió una gobernanza “transparente y comunitaria”, pero en cuatro años se convirtió en un sistema cerrado y concentrado.
Desde la “dignidad” en la salida de Yves, la falta de responsabilidad en los fondos de 5 millones de EOS, la ineficacia de millones en marketing sin resultados, hasta la falta de información sobre subvenciones — no es un ejemplo de gobernanza descentralizada, sino de concentración de poder y opacidad en el flujo de fondos.
Es una advertencia: cuando una fundación que prometió transparencia termina en operaciones opacas, y la transferencia de poder se vuelve un truco vacío, y decenas de millones de dólares en gastos no se pueden rastrear, lo que vemos no es solo un ecosistema en declive, sino una profunda brecha entre la visión y la realidad del Web3.
La situación de Vaulta no es un caso aislado, sino una lección sobre la importancia de la transparencia en poder y finanzas. Como comunidad, entender el flujo de fondos, supervisar la transferencia de poder y exigir informes financieros reales no es un lujo, sino una responsabilidad fundamental para mantener la salud del ecosistema.