Con la popularización de las criptomonedas, los tribunales familiares enfrentan un problema complicado: cómo dividir los activos digitales en un divorcio. Las criptomonedas son consideradas legalmente como propiedad, su valor fluctúa drásticamente y generalmente son mantenidas por individuos, lo que dificulta la valoración y ejecución. Para rastrear los activos, las investigaciones forenses se vuelven cada vez más comunes, ya que intentar ocultar criptomonedas con argumentos como la “pérdida de claves” suele ser contraproducente, y los tribunales pueden imponer multas o confiscar otros activos para compensar a la pareja.

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