Los números parecen impresionantes: las stablecoins movieron más de US$ 35 billones en transacciones durante 2024. Sin embargo, hay un detalle crucial que rara vez recibe destaque en los titulares. Según un nuevo informe de la consultora McKinsey en colaboración con Artemis Analytics, solo alrededor del 1% de ese volumen colosal reflejó pagos genuinos en el mundo real. Esta constatación expone una de las mayores paradojas del ecosistema de criptomonedas: la discrepancia flagrante entre la actividad transaccional y el uso práctico.
Desentrañando la realidad tras los números voluminosos
El análisis conjunto de ambas instituciones estimó que aproximadamente US$ 380 mil millones de las actividades pasadas representaron pagos legítimos. Esta cifra incluye transacciones B2B con proveedores, envío de remesas internacionales, procesamiento de nóminas y liquidaciones automatizadas en los mercados de capitales. Mientras tanto, el restante 99% del volumen corresponde a operaciones que no involucran a usuarios finales: negociaciones de criptomonedas, transferencias internas entre plataformas y funciones operativas del protocolo.
Para contextualizar la magnitud de esta diferencia, el informe destaca que los US$ 380 mil millones representan solo el 0,02% del mercado global de pagos, estimado en más de US$ 2 cuatrillones anuales por McKinsey. Esta proporción ínfima contrasta fuertemente con afirmaciones comunes de que las stablecoins ya estarían compitiendo con gigantes como Visa y Mastercard.
Dónde se están utilizando realmente las stablecoins
El informe identificó tres pilares principales de uso genuino de stablecoins durante 2024:
Transacciones Business-to-Business (B2B): Liderando el segmento, las operaciones entre empresas movieron US$ 226 mil millones, destacando la penetración gradual en procesos comerciales internacionales.
Remesas globales y nóminas: Estas operaciones totalizaron US$ 90 mil millones, reflejando el potencial de las stablecoins para reducir costos de transferencias internacionales y acelerar ciclos de pago.
Actividad en mercados de capitales: Con US$ 8 mil millones, liquidaciones automatizadas y procesos de settlement en blockchains comienzan a ganar tracción, aunque aún representan una fracción marginal.
La intensificación de la competencia en el mercado de pagos con stablecoins
En el pasado reciente, la disputa por dominar los pagos basados en stablecoins adquirió nuevos contornos. Empresas tradicionales de pagos como Visa y Stripe aceleraron sus estructuras e integraciones con stablecoins, reconociendo el potencial de esta tecnología. Simultáneamente, empresas nativas de criptomonedas como Circle y Tether intensifican la promoción de sus tokens como alternativas viables a las transferencias internacionales lentas y costosas.
Esta competencia dual—entre incumbentes financieros y actores de cripto—indica una transición gradual, aunque aún incipiente, hacia nuevas infraestructuras de pago.
Potencial a largo plazo más allá del pasado
A pesar de la constatación desalentadora sobre el presente, los analistas de McKinsey y Artemis no descartan el potencial futuro de las stablecoins. El hecho de que los pagos con stablecoins genuinos estén muy por debajo de las estimaciones habituales no invalida su relevancia a largo plazo como vía de pago. Al contrario, establece una línea de base clara y realista para evaluar dónde se encuentra el mercado y qué barreras deben superarse para que las stablecoins alcancen una escala significativa.
Para tal expansión, será necesario: regulación más clara en múltiples jurisdicciones, mayor integración con sistemas financieros tradicionales, reducción de fricciones en el onboarding y educación masiva de usuarios sobre los beneficios tangibles de esta tecnología.
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El Gran Paradoja de las Stablecoins en el Pasado: Volumen de Miles de Millones Sin Traducción en Pagos Reales
Los números parecen impresionantes: las stablecoins movieron más de US$ 35 billones en transacciones durante 2024. Sin embargo, hay un detalle crucial que rara vez recibe destaque en los titulares. Según un nuevo informe de la consultora McKinsey en colaboración con Artemis Analytics, solo alrededor del 1% de ese volumen colosal reflejó pagos genuinos en el mundo real. Esta constatación expone una de las mayores paradojas del ecosistema de criptomonedas: la discrepancia flagrante entre la actividad transaccional y el uso práctico.
Desentrañando la realidad tras los números voluminosos
El análisis conjunto de ambas instituciones estimó que aproximadamente US$ 380 mil millones de las actividades pasadas representaron pagos legítimos. Esta cifra incluye transacciones B2B con proveedores, envío de remesas internacionales, procesamiento de nóminas y liquidaciones automatizadas en los mercados de capitales. Mientras tanto, el restante 99% del volumen corresponde a operaciones que no involucran a usuarios finales: negociaciones de criptomonedas, transferencias internas entre plataformas y funciones operativas del protocolo.
Para contextualizar la magnitud de esta diferencia, el informe destaca que los US$ 380 mil millones representan solo el 0,02% del mercado global de pagos, estimado en más de US$ 2 cuatrillones anuales por McKinsey. Esta proporción ínfima contrasta fuertemente con afirmaciones comunes de que las stablecoins ya estarían compitiendo con gigantes como Visa y Mastercard.
Dónde se están utilizando realmente las stablecoins
El informe identificó tres pilares principales de uso genuino de stablecoins durante 2024:
Transacciones Business-to-Business (B2B): Liderando el segmento, las operaciones entre empresas movieron US$ 226 mil millones, destacando la penetración gradual en procesos comerciales internacionales.
Remesas globales y nóminas: Estas operaciones totalizaron US$ 90 mil millones, reflejando el potencial de las stablecoins para reducir costos de transferencias internacionales y acelerar ciclos de pago.
Actividad en mercados de capitales: Con US$ 8 mil millones, liquidaciones automatizadas y procesos de settlement en blockchains comienzan a ganar tracción, aunque aún representan una fracción marginal.
La intensificación de la competencia en el mercado de pagos con stablecoins
En el pasado reciente, la disputa por dominar los pagos basados en stablecoins adquirió nuevos contornos. Empresas tradicionales de pagos como Visa y Stripe aceleraron sus estructuras e integraciones con stablecoins, reconociendo el potencial de esta tecnología. Simultáneamente, empresas nativas de criptomonedas como Circle y Tether intensifican la promoción de sus tokens como alternativas viables a las transferencias internacionales lentas y costosas.
Esta competencia dual—entre incumbentes financieros y actores de cripto—indica una transición gradual, aunque aún incipiente, hacia nuevas infraestructuras de pago.
Potencial a largo plazo más allá del pasado
A pesar de la constatación desalentadora sobre el presente, los analistas de McKinsey y Artemis no descartan el potencial futuro de las stablecoins. El hecho de que los pagos con stablecoins genuinos estén muy por debajo de las estimaciones habituales no invalida su relevancia a largo plazo como vía de pago. Al contrario, establece una línea de base clara y realista para evaluar dónde se encuentra el mercado y qué barreras deben superarse para que las stablecoins alcancen una escala significativa.
Para tal expansión, será necesario: regulación más clara en múltiples jurisdicciones, mayor integración con sistemas financieros tradicionales, reducción de fricciones en el onboarding y educación masiva de usuarios sobre los beneficios tangibles de esta tecnología.