Como sugieren los análisis más recientes de Incrementum, el mercado del oro está actualmente experimentando un cambio dramático, pasando de ser un activo marginal a convertirse en un componente central en la asignación de capital. La posibilidad de que el precio del oro alcance los 8.900 dólares para finales de 2030 no es solo una predicción numérica, sino un escenario realista que refleja una reestructuración profunda del orden financiero mundial. Este cambio está ocurriendo en un contexto de interacción de múltiples factores estructurales, como la inestabilidad del sistema de moneda de reserva en dólares, las compras estratégicas de oro por parte de los bancos centrales de diferentes países y la rápida expansión de la deuda gubernamental.
Leer el mercado del oro con la teoría de Dow: del activo marginal al núcleo
El mercado alcista del oro se encuentra actualmente en la segunda fase, la “fase de participación general de los inversores”. Utilizando el marco de la teoría de Dow, se observan claramente características típicas como la optimización de los medios de comunicación, el aumento de las operaciones especulativas, la aparición de nuevos productos financieros y la revisión al alza de las previsiones de los analistas. Mirando hacia atrás en la última década, el precio del oro ha subido un 92%, mientras que el poder adquisitivo real del dólar estadounidense ha caído cerca del 50%. Esta correlación inversa no es casualidad, sino una señal clara de la pérdida de confianza en el sistema monetario en sí mismo.
La realidad que cuentan las estadísticas es evidente. El año pasado, el oro alcanzó récords históricos en dólares estadounidenses en 43 ocasiones, ya habiendo registrado 22 de esas ocasiones a principios de 2025. Aunque superó los 3.000 dólares, en comparación con las tendencias históricas de los mercados alcistas del oro, el ritmo actual de crecimiento es relativamente moderado, lo que implícitamente sugiere un potencial de subida aún mayor en el futuro. En términos de indicadores relativos, el oro también ha roto técnicamente con respecto al mercado de acciones, consolidando su posición de superioridad frente a activos tradicionales.
La expansión de la oferta monetaria socava el valor real del dólar
Para entender la subida del precio del oro, no se puede ignorar la evolución de la oferta monetaria. Desde 1900, la población de EE. UU. se ha multiplicado por 4,5, mientras que la oferta monetaria M2 se ha expandido en un factor de 2.333. Esto equivale a más de 500 veces per cápita. Si comparamos esta inversión de proporciones con la analogía de un atleta con esteroides, la apariencia puede ser impresionante, pero en realidad revela una fragilidad estructural.
En los países del G20, la oferta monetaria crece a una tasa media anual del 7,4%. Tras tres años de contracción, la tendencia de expansión ha vuelto a tomar impulso, lo que en realidad puede convertirse en una nueva fuente de presión inflacionaria. Ya sea intencionadamente por las autoridades o no, el aumento de la oferta monetaria funciona como un mecanismo de soporte fundamental para activos no productivos como el oro. En un contexto de debilitamiento de la confianza en el dólar como moneda de reserva, es inevitable que el oro refuerce su posición como “depósito de valor real”.
La transición del sistema de Bretton Woods: ¿por qué el oro será la “supermoneda” del siglo XXI?
En 2022, el economista Zoltán Pozsar publicó un artículo titulado “Bretton Woods III” que generó revuelo en la comunidad financiera internacional. La transformación del orden mundial que señala —de un sistema respaldado por oro a Bretton Woods, a uno respaldado por el dólar, y finalmente a Bretton Woods III respaldado por oro y commodities— se está volviendo cada vez más plausible.
El papel del oro en este nuevo orden tiene tres ventajas principales. Primero, el oro es un activo neutral, que no pertenece a ningún país ni fuerza política específica. En un mundo multipolar, este tipo de activo “sin color político” puede ser un elemento de integración. Segundo, el oro no tiene riesgo de contraparte: es un activo puro que cada país puede mantener en sus reservas internas, libre de riesgos de confiscación o congelación. Tercero, su alta liquidez. Según datos de la London Bullion Market Association, en 2024 el mercado del oro registró un volumen medio diario de 2.290 millones de dólares, y en algunos casos supera la liquidez de los bonos del Estado.
Tensión geopolítica y estrategias de compra de los bancos centrales: los pilares estructurales del aumento del precio del oro
Los bancos centrales del mundo ya no consideran el oro como un vestigio obsoleto. Desde 2009, han mantenido un saldo neto de compras, y tras la congelación de las reservas extranjeras de Rusia en 2022, su ritmo de adquisición se ha acelerado dramáticamente. Como estadística sorprendente, han logrado comprar más de 1.000 toneladas de oro en tres años consecutivos, logrando un “hat-trick”.
Según los datos más recientes del Consejo Mundial del Oro, las reservas totales de oro de los bancos centrales alcanzaron los 36.252 toneladas en febrero de 2025. La proporción de oro en las reservas internacionales llegó al 22%, el nivel más alto desde 1997. Sin embargo, comparado con el pico histórico del 70% en 1980, todavía está en aproximadamente la mitad.
Los bancos centrales asiáticos lideran estas compras, siendo Polonia el mayor comprador en 2024. Curiosamente, China continúa comprando a gran escala, pero su proporción de oro en reservas oficiales es solo del 6,5%. En contraste, EE. UU., Alemania, Francia e Italia mantienen más del 70% de sus reservas en oro. Además, Rusia ha aumentado significativamente su proporción de oro en reservas, del 8% en 2014 al 34% en 2026. Goldman Sachs estima que China seguirá comprando alrededor de 40 toneladas mensuales, lo que equivale a casi 500 toneladas anuales, aproximadamente la mitad de la demanda total de los bancos centrales en los últimos tres años.
La reconstrucción del dominio del dólar: turbulencias a corto plazo y efectos a largo plazo
La vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca ha provocado un cambio radical en la política económica de EE. UU. Con una mayoría política consolidada, sus políticas podrían poner en jaque el propio sistema de moneda de reserva en dólares.
El principal problema es la deuda pública. El programa DOGE (Programa de Eficiencia Gubernamental) inicialmente buscaba reducir el gasto en 1 billón de dólares anuales, pero en realidad se esperan recortes de varios cientos de miles de millones. Actualmente, EE. UU. paga más de 1 billón de dólares anuales solo en intereses de la deuda, una cifra que supera el presupuesto de defensa. Este déficit estructural es insostenible y, en última instancia, erosionará la confianza en el dólar.
Las políticas comerciales también cambian radicalmente. La nueva política arancelaria eleva la tasa media a casi el 30%, mucho más que el 20% de la era Smoot-Hawley en 1930. Datos de la OCDE muestran que EE. UU. depende tres veces más de las importaciones de China que China de EE. UU., y su base manufacturera es tres veces mayor. Esta asimetría puede prolongar los conflictos comerciales y aumentar la incertidumbre global.
En cuanto a la política del dólar, la administración Trump considera que la apreciación del dólar es la principal causa de la desindustrialización y planea una fuerte depreciación. Al mismo tiempo, busca mantener la posición del dólar como moneda de reserva mundial. Esta contradicción revela las grietas del sistema de reserva en dólares. Como resultado, la economía estadounidense ya muestra signos de desaceleración, y la Reserva Federal podría verse obligada a implementar una política monetaria más agresiva de lo que actualmente anticipan los mercados.
La transformación fiscal en Europa: ¿qué significa el “giro de 180 grados” de Alemania?
Friedrich Merz, probable próximo canciller de Alemania, ha anunciado un cambio histórico en la política fiscal alemana. Propone eximir del cumplimiento de la regla de deuda a los gastos militares que superen el 1% del PIB, y crear un programa de financiación de deuda de 500.000 millones de euros para infraestructura y cambio climático. Como resultado, se prevé que la deuda pública alemana pase del 60% al 90% del PIB.
Este no es solo un cambio técnico, sino la oficialización del abandono del conservadurismo fiscal en Europa. Cuando la CDU/CSU abandona la disciplina fiscal, se acelera la expansión del gasto en toda Europa. Los bonos alemanes reaccionaron con una volatilidad significativa, la mayor en 35 años.
Construcción de portafolios en la nueva era: más allá del 60/40
En la planificación estratégica de inversiones en oro, la tradicional asignación del 60% en acciones y 40% en bonos está obsoleta. La propuesta de Incrementum para una nueva distribución de activos es la siguiente:
Este esquema refleja la pérdida de confianza en los bonos y otros activos tradicionales considerados “seguros”. Una distinción importante que hace el informe es separar el “oro como activo seguro” del “gold performance”, que incluye plata, acciones mineras y commodities, con potencial de altos rendimientos en los próximos años.
En escenarios de correcciones mayores en el mercado de acciones, el oro actúa como un colchón confiable aunque discreto. Analizando 16 mercados bajistas desde 1929 hasta 2025, en 15 de ellos el oro superó al S&P 500, con un rendimiento promedio adicional del 42,55%.
El precio sombra del oro: explorando el “teórico techo” del precio del oro
Al evaluar el potencial de subida a largo plazo del oro, surge el concepto de “precio sombra”, que representa el valor teórico del oro si la base monetaria estuviera completamente respaldada por oro.
Calculando con la oferta monetaria actual, se obtienen cifras sorprendentes:
Si la base monetaria de EE. UU. estuviera completamente respaldada por oro: 21.416 dólares
Si la base monetaria del euro estuviera completamente respaldada por oro: 13.500 euros
Si la oferta monetaria M2 de EE. UU. estuviera completamente respaldada por oro: 82.223 dólares
Históricamente, el respaldo parcial era la norma. La Ley de la Reserva Federal de 1914 estableció un mínimo del 40% de respaldo en oro, lo que implicaría un precio del oro de 8.566 dólares para cumplir ese requisito. Con la norma de respaldo del 25% entre 1945 y 1971, el precio sombra sería de 5.354 dólares.
Actualmente, la proporción de oro en la base monetaria de EE. UU. es solo del 14,5%, lo que significa que solo 14,5 centavos de cada dólar están respaldados por oro, y el resto, el 85,5%, es “aire”. Durante la fase alcista del oro en los 2000, esta proporción subió del 10,8% al 29,7%. Para volver a esos niveles, el precio del oro debería casi duplicarse, superando los 6.000 dólares, una etapa previa a la proyección de 8.900 dólares en escenarios inflacionarios.
Escenario de estanflación: oro, plata y acciones mineras
Si la economía mundial entra en una fase de estanflación (recesión e inflación simultáneas), ¿cómo se comportarán el oro, la plata y las acciones mineras? Los datos históricos ofrecen respuestas claras.
Durante la estanflación, el crecimiento anual real compuesto del oro fue del 7,7%, la plata del 28,6% y el índice de minería de oro de Barron (BGMI) del 3,4%. En los años 70, en escenarios similares, estos valores alcanzaron el 32,8%, 33,1% y 21,2%, respectivamente. Esto indica que los momentos en que la economía está en recesión y con inflación son precisamente cuando el “performance gold” muestra su mayor valor.
Escenario de predicción para 2030: casos base e inflacionario
Las previsiones de precio del oro de Incrementum para 2020 se dividen en dos escenarios:
Escenario base: precio de aproximadamente 4.800 dólares en 2030, con un objetivo intermedio en 2025 de 2.942 dólares. Escenario inflacionario: 8.900 dólares en 2030 y 4.080 dólares en 2025.
Actualmente, el precio del oro ya supera la meta base para 2025. La trayectoria de la inflación en los próximos cinco años determinará si el precio en 2030 se sitúa en un punto intermedio entre ambos escenarios, sugiriendo niveles cercanos a los 6.000-7.000 dólares, con un potencial de subida significativo.
Convivencia con Bitcoin: no competencia, sino complementariedad
A principios de 2026, el valor de mercado del oro extraído alcanza aproximadamente 23 billones de dólares, mientras que la capitalización de mercado de Bitcoin es de unos 1,9 billones, aproximadamente el 8% del valor del oro.
Incrementum presenta una predicción interesante: que Bitcoin podría alcanzar en 2030 el 50% de la capitalización del oro. Asumiendo un precio conservador de 4.800 dólares para el oro, esto implicaría que Bitcoin debería subir a unos 900.000 dólares.
Aunque esta cifra puede parecer ambiciosa, el informe sugiere que “la competencia estimula el negocio”. El oro y Bitcoin no son rivales, sino complementos. Bajo la premisa de que “el oro aporta estabilidad y Bitcoin aporta volatilidad (convección)”, la combinación de ambos activos puede ofrecer rendimientos ajustados al riesgo superiores a los de invertir en uno solo. En un contexto de creciente inestabilidad geopolítica, la independencia de los activos digitales de los controles estatales y su capacidad de transacción transfronteriza aumentarán aún más su valor.
Ajuste a corto plazo y tendencia a largo plazo: del nivel de 2.800 a 8.900 dólares
Incluso en mercados alcistas, las correcciones son inevitables. Datos históricos muestran que en mercados alcistas, el oro ha experimentado correcciones del 20-40%. La volatilidad observada en las primeras semanas de abril ejemplifica esto, con una posible caída a unos 2.800 dólares en el corto plazo.
No obstante, estas correcciones no deben considerarse solo como riesgos a corto plazo, sino como fases de “respiración” que sustentan la tendencia alcista a largo plazo. El rendimiento de activos como la plata y las acciones mineras, que suelen experimentar correcciones mayores, requiere que los inversores mantengan estrategias de gestión de riesgo coherentes.
Existen múltiples riesgos potenciales: una caída inesperada en la demanda de oro por parte de los bancos centrales, que actualmente promedia 250 toneladas trimestrales, o una reducción rápida en las posiciones especulativas. La disminución del premium geopolítico (por ejemplo, la resolución del conflicto en Ucrania, la relajación de tensiones en Oriente Medio o la resolución temprana de disputas comerciales EE. UU.-China) podría ejercer presión bajista a corto plazo. Además, una economía estadounidense más fuerte de lo esperado podría forzar a la Fed a endurecer la política monetaria, contrarrestando las expectativas actuales.
Convergencia hacia 2030: ¿por qué el oro finalmente triunfará?
El escenario que dibuja Incrementum para finales de 2030 no es solo una predicción de precios, sino un símbolo de la transformación del orden financiero mundial. La expectativa de que el oro alcance los 8.900 dólares implica que la confianza en los bonos del Tesoro de EE. UU. y en los bonos alemanes, considerados activos seguros tradicionales, está cambiando radicalmente.
Los pilares que sustentan el crecimiento a largo plazo del oro son múltiples y se refuerzan mutuamente:
La reestructuración inevitable del sistema financiero y monetario global ante la crisis y la inestabilidad.
La persistente tendencia estructural de inflación impulsada por gobiernos y bancos centrales.
El ascenso de regiones con fuerte afinidad por el oro, como Asia y el mundo árabe.
La aceleración de la salida de capitales de activos estadounidenses (dólares, acciones y bonos).
La materialización de rentabilidades excedentes en activos como la plata, acciones mineras y commodities, que conforman el “performance gold”.
El informe señala que la actual subida del oro no solo refleja una crisis, sino que también puede ser la primera señal del “momento de oro” (golden swan moment). En medio del caos global, esto es una señal sumamente positiva para el oro. A medida que disminuye la confianza en los sistemas monetarios existentes, la probabilidad de que el oro recupere su papel como activo monetario tradicional aumenta. Probablemente en un futuro cercano, el oro funcionará como un activo de liquidación supranacional, no como una herramienta de poder político, sino como un medio neutral y sin deuda para el comercio, el intercambio y la confianza.
Observar la relación entre el precio del oro y el dominio del dólar no es solo una decisión de inversión, sino un ejercicio de interpretación del futuro de la economía mundial.
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El precio del oro en medio de una "gran posición larga": anticipando el fin del dólar como moneda de referencia en 2030
Como sugieren los análisis más recientes de Incrementum, el mercado del oro está actualmente experimentando un cambio dramático, pasando de ser un activo marginal a convertirse en un componente central en la asignación de capital. La posibilidad de que el precio del oro alcance los 8.900 dólares para finales de 2030 no es solo una predicción numérica, sino un escenario realista que refleja una reestructuración profunda del orden financiero mundial. Este cambio está ocurriendo en un contexto de interacción de múltiples factores estructurales, como la inestabilidad del sistema de moneda de reserva en dólares, las compras estratégicas de oro por parte de los bancos centrales de diferentes países y la rápida expansión de la deuda gubernamental.
Leer el mercado del oro con la teoría de Dow: del activo marginal al núcleo
El mercado alcista del oro se encuentra actualmente en la segunda fase, la “fase de participación general de los inversores”. Utilizando el marco de la teoría de Dow, se observan claramente características típicas como la optimización de los medios de comunicación, el aumento de las operaciones especulativas, la aparición de nuevos productos financieros y la revisión al alza de las previsiones de los analistas. Mirando hacia atrás en la última década, el precio del oro ha subido un 92%, mientras que el poder adquisitivo real del dólar estadounidense ha caído cerca del 50%. Esta correlación inversa no es casualidad, sino una señal clara de la pérdida de confianza en el sistema monetario en sí mismo.
La realidad que cuentan las estadísticas es evidente. El año pasado, el oro alcanzó récords históricos en dólares estadounidenses en 43 ocasiones, ya habiendo registrado 22 de esas ocasiones a principios de 2025. Aunque superó los 3.000 dólares, en comparación con las tendencias históricas de los mercados alcistas del oro, el ritmo actual de crecimiento es relativamente moderado, lo que implícitamente sugiere un potencial de subida aún mayor en el futuro. En términos de indicadores relativos, el oro también ha roto técnicamente con respecto al mercado de acciones, consolidando su posición de superioridad frente a activos tradicionales.
La expansión de la oferta monetaria socava el valor real del dólar
Para entender la subida del precio del oro, no se puede ignorar la evolución de la oferta monetaria. Desde 1900, la población de EE. UU. se ha multiplicado por 4,5, mientras que la oferta monetaria M2 se ha expandido en un factor de 2.333. Esto equivale a más de 500 veces per cápita. Si comparamos esta inversión de proporciones con la analogía de un atleta con esteroides, la apariencia puede ser impresionante, pero en realidad revela una fragilidad estructural.
En los países del G20, la oferta monetaria crece a una tasa media anual del 7,4%. Tras tres años de contracción, la tendencia de expansión ha vuelto a tomar impulso, lo que en realidad puede convertirse en una nueva fuente de presión inflacionaria. Ya sea intencionadamente por las autoridades o no, el aumento de la oferta monetaria funciona como un mecanismo de soporte fundamental para activos no productivos como el oro. En un contexto de debilitamiento de la confianza en el dólar como moneda de reserva, es inevitable que el oro refuerce su posición como “depósito de valor real”.
La transición del sistema de Bretton Woods: ¿por qué el oro será la “supermoneda” del siglo XXI?
En 2022, el economista Zoltán Pozsar publicó un artículo titulado “Bretton Woods III” que generó revuelo en la comunidad financiera internacional. La transformación del orden mundial que señala —de un sistema respaldado por oro a Bretton Woods, a uno respaldado por el dólar, y finalmente a Bretton Woods III respaldado por oro y commodities— se está volviendo cada vez más plausible.
El papel del oro en este nuevo orden tiene tres ventajas principales. Primero, el oro es un activo neutral, que no pertenece a ningún país ni fuerza política específica. En un mundo multipolar, este tipo de activo “sin color político” puede ser un elemento de integración. Segundo, el oro no tiene riesgo de contraparte: es un activo puro que cada país puede mantener en sus reservas internas, libre de riesgos de confiscación o congelación. Tercero, su alta liquidez. Según datos de la London Bullion Market Association, en 2024 el mercado del oro registró un volumen medio diario de 2.290 millones de dólares, y en algunos casos supera la liquidez de los bonos del Estado.
Tensión geopolítica y estrategias de compra de los bancos centrales: los pilares estructurales del aumento del precio del oro
Los bancos centrales del mundo ya no consideran el oro como un vestigio obsoleto. Desde 2009, han mantenido un saldo neto de compras, y tras la congelación de las reservas extranjeras de Rusia en 2022, su ritmo de adquisición se ha acelerado dramáticamente. Como estadística sorprendente, han logrado comprar más de 1.000 toneladas de oro en tres años consecutivos, logrando un “hat-trick”.
Según los datos más recientes del Consejo Mundial del Oro, las reservas totales de oro de los bancos centrales alcanzaron los 36.252 toneladas en febrero de 2025. La proporción de oro en las reservas internacionales llegó al 22%, el nivel más alto desde 1997. Sin embargo, comparado con el pico histórico del 70% en 1980, todavía está en aproximadamente la mitad.
Los bancos centrales asiáticos lideran estas compras, siendo Polonia el mayor comprador en 2024. Curiosamente, China continúa comprando a gran escala, pero su proporción de oro en reservas oficiales es solo del 6,5%. En contraste, EE. UU., Alemania, Francia e Italia mantienen más del 70% de sus reservas en oro. Además, Rusia ha aumentado significativamente su proporción de oro en reservas, del 8% en 2014 al 34% en 2026. Goldman Sachs estima que China seguirá comprando alrededor de 40 toneladas mensuales, lo que equivale a casi 500 toneladas anuales, aproximadamente la mitad de la demanda total de los bancos centrales en los últimos tres años.
La reconstrucción del dominio del dólar: turbulencias a corto plazo y efectos a largo plazo
La vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca ha provocado un cambio radical en la política económica de EE. UU. Con una mayoría política consolidada, sus políticas podrían poner en jaque el propio sistema de moneda de reserva en dólares.
El principal problema es la deuda pública. El programa DOGE (Programa de Eficiencia Gubernamental) inicialmente buscaba reducir el gasto en 1 billón de dólares anuales, pero en realidad se esperan recortes de varios cientos de miles de millones. Actualmente, EE. UU. paga más de 1 billón de dólares anuales solo en intereses de la deuda, una cifra que supera el presupuesto de defensa. Este déficit estructural es insostenible y, en última instancia, erosionará la confianza en el dólar.
Las políticas comerciales también cambian radicalmente. La nueva política arancelaria eleva la tasa media a casi el 30%, mucho más que el 20% de la era Smoot-Hawley en 1930. Datos de la OCDE muestran que EE. UU. depende tres veces más de las importaciones de China que China de EE. UU., y su base manufacturera es tres veces mayor. Esta asimetría puede prolongar los conflictos comerciales y aumentar la incertidumbre global.
En cuanto a la política del dólar, la administración Trump considera que la apreciación del dólar es la principal causa de la desindustrialización y planea una fuerte depreciación. Al mismo tiempo, busca mantener la posición del dólar como moneda de reserva mundial. Esta contradicción revela las grietas del sistema de reserva en dólares. Como resultado, la economía estadounidense ya muestra signos de desaceleración, y la Reserva Federal podría verse obligada a implementar una política monetaria más agresiva de lo que actualmente anticipan los mercados.
La transformación fiscal en Europa: ¿qué significa el “giro de 180 grados” de Alemania?
Friedrich Merz, probable próximo canciller de Alemania, ha anunciado un cambio histórico en la política fiscal alemana. Propone eximir del cumplimiento de la regla de deuda a los gastos militares que superen el 1% del PIB, y crear un programa de financiación de deuda de 500.000 millones de euros para infraestructura y cambio climático. Como resultado, se prevé que la deuda pública alemana pase del 60% al 90% del PIB.
Este no es solo un cambio técnico, sino la oficialización del abandono del conservadurismo fiscal en Europa. Cuando la CDU/CSU abandona la disciplina fiscal, se acelera la expansión del gasto en toda Europa. Los bonos alemanes reaccionaron con una volatilidad significativa, la mayor en 35 años.
Construcción de portafolios en la nueva era: más allá del 60/40
En la planificación estratégica de inversiones en oro, la tradicional asignación del 60% en acciones y 40% en bonos está obsoleta. La propuesta de Incrementum para una nueva distribución de activos es la siguiente:
Este esquema refleja la pérdida de confianza en los bonos y otros activos tradicionales considerados “seguros”. Una distinción importante que hace el informe es separar el “oro como activo seguro” del “gold performance”, que incluye plata, acciones mineras y commodities, con potencial de altos rendimientos en los próximos años.
En escenarios de correcciones mayores en el mercado de acciones, el oro actúa como un colchón confiable aunque discreto. Analizando 16 mercados bajistas desde 1929 hasta 2025, en 15 de ellos el oro superó al S&P 500, con un rendimiento promedio adicional del 42,55%.
El precio sombra del oro: explorando el “teórico techo” del precio del oro
Al evaluar el potencial de subida a largo plazo del oro, surge el concepto de “precio sombra”, que representa el valor teórico del oro si la base monetaria estuviera completamente respaldada por oro.
Calculando con la oferta monetaria actual, se obtienen cifras sorprendentes:
Históricamente, el respaldo parcial era la norma. La Ley de la Reserva Federal de 1914 estableció un mínimo del 40% de respaldo en oro, lo que implicaría un precio del oro de 8.566 dólares para cumplir ese requisito. Con la norma de respaldo del 25% entre 1945 y 1971, el precio sombra sería de 5.354 dólares.
Actualmente, la proporción de oro en la base monetaria de EE. UU. es solo del 14,5%, lo que significa que solo 14,5 centavos de cada dólar están respaldados por oro, y el resto, el 85,5%, es “aire”. Durante la fase alcista del oro en los 2000, esta proporción subió del 10,8% al 29,7%. Para volver a esos niveles, el precio del oro debería casi duplicarse, superando los 6.000 dólares, una etapa previa a la proyección de 8.900 dólares en escenarios inflacionarios.
Escenario de estanflación: oro, plata y acciones mineras
Si la economía mundial entra en una fase de estanflación (recesión e inflación simultáneas), ¿cómo se comportarán el oro, la plata y las acciones mineras? Los datos históricos ofrecen respuestas claras.
Durante la estanflación, el crecimiento anual real compuesto del oro fue del 7,7%, la plata del 28,6% y el índice de minería de oro de Barron (BGMI) del 3,4%. En los años 70, en escenarios similares, estos valores alcanzaron el 32,8%, 33,1% y 21,2%, respectivamente. Esto indica que los momentos en que la economía está en recesión y con inflación son precisamente cuando el “performance gold” muestra su mayor valor.
Escenario de predicción para 2030: casos base e inflacionario
Las previsiones de precio del oro de Incrementum para 2020 se dividen en dos escenarios:
Escenario base: precio de aproximadamente 4.800 dólares en 2030, con un objetivo intermedio en 2025 de 2.942 dólares.
Escenario inflacionario: 8.900 dólares en 2030 y 4.080 dólares en 2025.
Actualmente, el precio del oro ya supera la meta base para 2025. La trayectoria de la inflación en los próximos cinco años determinará si el precio en 2030 se sitúa en un punto intermedio entre ambos escenarios, sugiriendo niveles cercanos a los 6.000-7.000 dólares, con un potencial de subida significativo.
Convivencia con Bitcoin: no competencia, sino complementariedad
A principios de 2026, el valor de mercado del oro extraído alcanza aproximadamente 23 billones de dólares, mientras que la capitalización de mercado de Bitcoin es de unos 1,9 billones, aproximadamente el 8% del valor del oro.
Incrementum presenta una predicción interesante: que Bitcoin podría alcanzar en 2030 el 50% de la capitalización del oro. Asumiendo un precio conservador de 4.800 dólares para el oro, esto implicaría que Bitcoin debería subir a unos 900.000 dólares.
Aunque esta cifra puede parecer ambiciosa, el informe sugiere que “la competencia estimula el negocio”. El oro y Bitcoin no son rivales, sino complementos. Bajo la premisa de que “el oro aporta estabilidad y Bitcoin aporta volatilidad (convección)”, la combinación de ambos activos puede ofrecer rendimientos ajustados al riesgo superiores a los de invertir en uno solo. En un contexto de creciente inestabilidad geopolítica, la independencia de los activos digitales de los controles estatales y su capacidad de transacción transfronteriza aumentarán aún más su valor.
Ajuste a corto plazo y tendencia a largo plazo: del nivel de 2.800 a 8.900 dólares
Incluso en mercados alcistas, las correcciones son inevitables. Datos históricos muestran que en mercados alcistas, el oro ha experimentado correcciones del 20-40%. La volatilidad observada en las primeras semanas de abril ejemplifica esto, con una posible caída a unos 2.800 dólares en el corto plazo.
No obstante, estas correcciones no deben considerarse solo como riesgos a corto plazo, sino como fases de “respiración” que sustentan la tendencia alcista a largo plazo. El rendimiento de activos como la plata y las acciones mineras, que suelen experimentar correcciones mayores, requiere que los inversores mantengan estrategias de gestión de riesgo coherentes.
Existen múltiples riesgos potenciales: una caída inesperada en la demanda de oro por parte de los bancos centrales, que actualmente promedia 250 toneladas trimestrales, o una reducción rápida en las posiciones especulativas. La disminución del premium geopolítico (por ejemplo, la resolución del conflicto en Ucrania, la relajación de tensiones en Oriente Medio o la resolución temprana de disputas comerciales EE. UU.-China) podría ejercer presión bajista a corto plazo. Además, una economía estadounidense más fuerte de lo esperado podría forzar a la Fed a endurecer la política monetaria, contrarrestando las expectativas actuales.
Convergencia hacia 2030: ¿por qué el oro finalmente triunfará?
El escenario que dibuja Incrementum para finales de 2030 no es solo una predicción de precios, sino un símbolo de la transformación del orden financiero mundial. La expectativa de que el oro alcance los 8.900 dólares implica que la confianza en los bonos del Tesoro de EE. UU. y en los bonos alemanes, considerados activos seguros tradicionales, está cambiando radicalmente.
Los pilares que sustentan el crecimiento a largo plazo del oro son múltiples y se refuerzan mutuamente:
El informe señala que la actual subida del oro no solo refleja una crisis, sino que también puede ser la primera señal del “momento de oro” (golden swan moment). En medio del caos global, esto es una señal sumamente positiva para el oro. A medida que disminuye la confianza en los sistemas monetarios existentes, la probabilidad de que el oro recupere su papel como activo monetario tradicional aumenta. Probablemente en un futuro cercano, el oro funcionará como un activo de liquidación supranacional, no como una herramienta de poder político, sino como un medio neutral y sin deuda para el comercio, el intercambio y la confianza.
Observar la relación entre el precio del oro y el dominio del dólar no es solo una decisión de inversión, sino un ejercicio de interpretación del futuro de la economía mundial.