Elon Musk admite, de manera clara y sin adornos, que el algoritmo de X es tonto y necesita una mejora masiva. Viniendo de su propietario, esto es menos una confesión que una acusación. Durante años, el algoritmo ha moldeado el discurso, premiado la indignación, enterrado la nuance y confundido el ruido
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Elon Musk admite, de manera clara y sin adornos, que el algoritmo de X es tonto y necesita una mejora masiva. Viniendo de su propietario, esto es menos una confesión que una acusación. Durante años, el algoritmo ha moldeado el discurso, premiado la indignación, enterrado la nuance y confundido el ruido