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Rusia vendió Alaska a EE. UU. por $7.2 millones en 1867. Su valor actual supera $650 mil millones.
La Compra de Alaska: De “la Locura de Seward” a un Activo de $650 Billones
En 1867, Estados Unidos tomó Alaska de Rusia por solo 7.2 millones de dólares. El secretario de Estado William Seward lo hizo posible. Muchas personas se rieron. Tierra helada, decían. Un mal trato. Sin embargo, míralo ahora. Vale más de $650 mil millones hoy. Es asombroso cómo resultan las cosas.
La Era de la Expansión
A mediados del siglo XIX, América estaba creciendo rápidamente. Ya habían comprado Luisiana en 1803. Tomaron tierras después de vencer a México en 1848. Luego Rusia quería vender Alaska. El gobierno estadounidense se animó. ¿Más tierras? ¿Más poder en el Pacífico? Sí, por favor.
Seward presionó fuertemente por ello. Amaba la expansión. La gente se burlaba de él. El Congreso no estaba convencido. No importaba. Se mantuvo terco. Para el 30 de marzo de 1867, el acuerdo estaba hecho. 7.2 millones de dólares. Solo 2 centavos por acre. Barato, parece.
“La locura de Seward” y el escepticismo temprano
La gente no estaba impresionada al principio. “La locura de Seward”, la llamaron. O “La nevera de Seward”. ¿Un desierto helado que costaba millones? El país todavía se estaba recuperando de la Guerra Civil. El dinero parecía desperdiciado.
Seward no se preocupaba por lo que pensaran. Creía en el potencial de Alaska. Resulta que tenía razón.
El Descubrimiento de la Riqueza
El oro lo cambió todo. Las huelgas de finales del siglo XIX hicieron que la gente se apresurara hacia el norte. Luego llegó el petróleo. El descubrimiento de Prudhoe Bay en 1968 fue masivo. Construyeron el Oleoducto Trans-Alaska. El dinero fluía como el petróleo.
Alaska se sienta sobre un tesoro. Petróleo. Oro. Madera. Pescado. Todo esto importa para América ahora. Solo el petróleo trae miles de millones cada año. No está mal para un “desierto helado.”
Una Inversión Inteligente
¡Qué trato! $7.2 millones en ese entonces. $650 mil millones ahora. No está del todo claro si Seward sabía cuán valiosa se volvería Alaska. Pero su “locura” se convirtió en genialidad.
La tierra de la que todos se rieron se volvió crucial para la economía de América. La visión de Seward dio sus frutos. A lo grande. Su apuesta por Alaska cambió la historia estadounidense para siempre.