Últimamente realmente me he sentido abrumado por la economía de la atención, un tema de tendencia apenas surge y ya me pica la mano, navegar dos horas en Twitter y sentir que si no compro, me perderé la vida… el resultado probablemente sea que estoy proporcionando liquidez a otros. Ahora me he puesto una regla simple: cuanto más rápido cambien las tendencias, más lento estaré, primero espero tres días y luego decido, solo las narrativas que sobrevivan tres días merecen que les preste más atención.



El conjunto de juegos en cadena que se desploma también es bastante típico: inflación al máximo, estudios entrando en escena, el precio de la moneda en espiral, y al final solo queda un grupo consolándose mutuamente diciendo “la próxima versión será mejor”. En definitiva, la atención es combustible, si no hay nuevos jugadores que tomen el relevo, se apaga.

Considero que lo simple es una trampa: cualquier “oportunidad que se explique en una sola frase” suele ser también aquella en la que te pueden cortar limpio con una sola frase. De todos modos, ahora prefiero perder la oportunidad que estar revisando todos los días por qué vuelvo a ser tan torpe. Así quedamos.
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