Acababa de casi copiar mal una dirección de transferencia, y justo antes de confirmar me di cuenta de que faltaba una letra… el corazón se me aceleró al máximo. Solo esa vez me hizo recordar otra vez si los proyectos toman en serio o no: no solo mires lo bonito que dibujan en su hoja de ruta, me gusta más ver cómo gastan en su tesorería.



En realidad, a dónde fluye el dinero es lo más honesto. Los proyectos que hacen las cosas normalmente, el ritmo de gastos suele coincidir con los hitos: primero gastan en auditorías de seguridad, desarrollo, infraestructura, esas cosas “no tan glamorosas pero necesarias”, y luego en operaciones, colaboraciones. Pero cuando ves que desde el principio la tesorería se gasta en marketing, KOLs, eventos, y los hitos todavía están en “próximo lanzamiento”, me pongo un poco en alerta—da la impresión de que están comprando emociones, no haciendo productos.

Últimamente también me molesta mucho toda la polémica sobre las regalías de NFT, los creadores quieren ingresos, y los secundarios dicen que afecta la liquidez… pero en lo que respecta a la tesorería, también es igual: los proyectos dicen apoyar a los creadores, pero en la tesorería ¿hay presupuesto para herramientas, incentivos, actualizaciones de contratos? ¿O solo lanzan un comunicado y ya? En fin, ahora prefiero ir más despacio, no hacer las cosas a la fuerza, no actuar solo por aparentar. Así quedamos.
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