He notado un informe interesante de JP Morgan Chase sobre el marco regulatorio de las criptomonedas en Estados Unidos. Los analistas allí esperan que la ley CLARITY pueda ser aprobada para mediados de año, y esto podría marcar un nuevo comienzo para el mercado.



La ley que se está discutiendo ahora tiene como objetivo crear una clasificación clara de los tokens digitales. La idea es simple: algunos tokens serán considerados bienes digitales (bajo supervisión de la CFTC), y otros serán valores digitales (bajo supervisión de la SEC). La Cámara de Representantes ya presentó el proyecto, pero el Senado aún está en fase de negociación de detalles.

Los puntos principales de desacuerdo ahora giran en torno a dos temas: las empresas digitales quieren ofrecer rendimientos en las monedas estables, y los bancos están preocupados de que esto pueda retirar depósitos de ellos. Por otro lado, los demócratas exigen restricciones más estrictas sobre los conflictos de interés relacionados con funcionarios gubernamentales, el presidente y sus familias.

La ley incluye varias características positivas desde la perspectiva de la industria. Hay una cláusula que permite que algunos tokens estén bajo la supervisión de la CFTC en lugar de la SEC, y una exención para proyectos pequeños que no superen los 75 millones de dólares en financiamiento, de un registro completo. También abre la puerta a convertir tokens de seguridad en tokens de bienes para lograr una descentralización total, y ofrece claridad fiscal y exenciones para transacciones pequeñas.

JP Morgan Chase también señaló otro desarrollo importante: la SEC ha modificado su enfoque respecto a las monedas estables. La miembro del comité Hester Peirce anunció que la división de negociación redujo el requerimiento de reserva del 100% a solo un 2% de reserva de riesgo. Esto refleja una mayor flexibilidad por parte de los reguladores.

La ley también limitará la autoridad de los reguladores para obligar a las instituciones financieras a clasificar los activos digitales de los clientes como pasivos en el balance o a imponer reservas de capital adicionales. Esto se considera una confirmación institucional de que la SEC está retirando el antiguo enfoque SAB 121.

El análisis de JP Morgan Chase indica que estos desarrollos podrían respaldar significativamente el mercado en el segundo trimestre si la ley se aprueba. La claridad regulatoria es lo que necesita la industria, y los indicadores actuales parecen más positivos que en años anteriores.
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