Acabo de tomar una taza de café y, de paso, hojeé algunas propuestas de DAO, cuanto más las miraba, más me parecía que la votación en realidad es una especie de rompecabezas de incentivos y estructuras de poder: quién propone, quién puede cambiar parámetros, quién recibe subsidios/presupuestos, quién es responsable de ejecutar. Cuanto más “neutral” parezca escrito, más hay que tener cuidado, ya que a menudo se colocan los poderes clave en listas de firmas múltiples o en la difusa “discreción del comité”. Lo que veo en las propuestas a primera vista no es la visión, sino de dónde viene el dinero, hacia quién fluye, quién paga la factura en caso de fracaso… en definitiva, es sobre los límites de responsabilidad.



Recientemente también se ha estado discutiendo sobre minería social, tokens de fans y ese concepto de “la atención como minería”, y me desconcierta un poco: por supuesto que la atención tiene valor, pero al final todo depende de cómo se distribuyen los derechos de voto, cómo se bloquean, y cómo los grandes tenedores/operadores manipulan el sistema. En cuanto a los datos, confío más en los indicadores en cadena, no tanto en la intuición, y la razón es simple: la intuición puede ser llevada por el discurso, mientras que los datos al menos me permiten revisar y refutar si es necesario.
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