Últimamente estoy un poco conflictuado, usar la red principal me da confianza pero cuando estoy ocupado el gas se dispara como la temperatura de un horno, dos clics y mi paciencia se rompe. Luego aprendí la lección: para operaciones diarias de bajo monto y frecuentes (cambiar monedas, reclamar recompensas) intento enviarlas a L2, la experiencia es mucho más fluida; pero cuando se trata de grandes cantidades o permisos de contrato, todavía vuelvo a la red principal despacio, prefiero esperar unos minutos más, para no despertarme en medio de la noche por una liquidación en cadena que me asuste.



Pensé que después de migrar a L2 ya no tendría que preocuparme por el gas, pero al volver a la red principal todavía tengo que pagar la “tarifa de paso”… En fin, ahora solo lo tomo como un proceso de fermentación, sin prisa por hacerlo todo de una vez.

En los últimos días, el panorama macroeconómico vuelve a discutir las expectativas de reducción de tasas, el dólar y los activos de riesgo suben y bajan juntos, en resumen, cuando el ánimo se enciende, la cadena se llena aún más, y eso hace que no quiera forzar la red principal. Por ahora, así está bien, mejor ahorrar donde se pueda, no convertir las tarifas en una especie de fe.
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