Estos días he estado revisando algunas propuestas de votación de DAOs, y me he dado cuenta un poco tarde: por muy "en favor de la comunidad" que esté escrita la propuesta, cómo se distribuyen las recompensas, quién puede reclamarlas y cómo, básicamente revela la estructura de poder. Por ejemplo, dar recompensas a los votantes parece aumentar la participación, pero en realidad es más como filtrar a las personas dispuestas a gastar gas/tiempo; con el tiempo, se convierte en un grupo fijo que decide la dirección. Por otro lado, si no se ofrecen incentivos, la tasa de votación es ridículamente baja, y al final, los que toman las decisiones son los operadores y los grandes tenedores... es bastante incómodo.



Recientemente también hay discusiones sobre la expectativa de reducción de tasas, y el índice del dólar junto con los activos de riesgo suben y bajan juntos, y yo, en cambio, soy un poco más conservador: cuando veo propuestas con incentivos, primero calculo si vale la pena alinearse por esa pequeña recompensa, y también reviso si los mecanismos de delegación y los umbrales no dejan fuera a los nuevos. En resumen, votar no es "dar un like", sino escribir la distribución futura en el contrato. Así que, por ahora, así.
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