Últimamente cada vez más siento que, en las votaciones de DAO, no hay que tomarlas como una especie de “democracia comunitaria”, sino que en la mayoría de los casos se trata de repartir incentivos, definir quién ocupa qué posición… La primera vista que tengo de una propuesta no es el vision, sino a dónde fluye el dinero, quién obtiene los permisos, si la mecánica de salida está claramente escrita.



Algunas propuestas parecen optimizar los procesos en la superficie, pero al analizarlas en detalle, recuperan el poder de firma de parámetros clave, y de paso se dan un subsidio a largo plazo; también hay aquellas que dicen “recompensar a los contribuyentes”, pero la forma en que se define la contribución depende completamente de un pequeño círculo que califica, en otras palabras, convertir la votación en un umbral para pagar salarios.

Estos días, las narrativas sobre agentes de IA, comercio automático y similares vuelven a estar en auge, y en las propuestas también empiezan a incluir “gobernanza automatizada / ejecución automática”, lo cual parece avanzado, pero me preocupa más el límite de permisos: qué contratos puede activar un robot, quién asume la culpa si algo sale mal, si hay una función de pausa de emergencia. Cuanto más interacción en la cadena, más ajustada debe estar la seguridad, de lo contrario al final será “la propuesta pasa, pero la billetera desaparece”. Yo, en cualquier caso, sigo un nivel de toma de ganancias, y aunque todo sea animado, si hay que salir, se sale.
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