Un nuevo entrenador/a femenino/a en el gimnasio, muy entusiasta, me guiaba en el press de banca y siempre sostenía la barra con la mano de manera virtual.


Le dije: No necesitas estar tan nerviosa, puedo levantarla.
Ella sonrió y dijo: No es que tenga miedo de que no puedas levantarla, sino que tengo miedo de que al final te fatigues y la barra caiga, y nuestras caras queden demasiado cerca.
Me quedé un segundo sorprendido, y luego en esa serie levanté 15 repeticiones.
Normalmente solo puedo hacer 8.
Resulta que el potencial de los hombres se activa así.
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