El día que mi papá se jubiló, trajo una caja de cartón a casa.


Una taza de esmalte, un bolígrafo, una libreta de direcciones, una foto de la entrada de la oficina.
Él dejó la caja en el balcón y no la abrió nunca más.
El primer año, se sentaba en el sofá a ver televisión, de la mañana a la noche.
Mi mamá decía, sal y pasea.
Él preguntaba, ¿a dónde?
Mi mamá decía, a donde quieras.
Él no se movía.
El segundo año, empezó a cuidar plantas.
El balcón estaba lleno, todo verde, sin flores.
Pregunté, ¿por qué no cultiva flores?
Él dijo, es difícil cuidar flores.
El tercer año, empezó a hablar conmigo.
No hablaba de trabajo o salud, sino de sus plantas.
Hoy regó varias veces, ¿qué hoja se puso amarilla?
Escuchaba.
Mm.
Mm.
Mm.
La semana pasada llamó y dijo que una maceta había florecido.
Pregunté qué flor era.
Él dijo, no lo sé, la recogí.
Fui a casa una vez.
En el balcón, esa planta sin nombre florecía justo en ese momento.
Él estaba al lado, con las manos detrás de la espalda.
Al irse, la llevó hasta la puerta.
Dijo una frase:
La próxima vez que vuelva, las flores todavía estarán abiertas.
¿Y tú?
¿Has hablado con papá alguna vez?
No como un "mm".
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