Esos viejos tiempos realmente tenían otro sabor.


Hubo un tiempo en que los desarrolladores construían con verdadera convicción. Los equipos ponían su corazón en su trabajo, y la comunidad los apoyaba, respaldando sus proyectos.
Hoy, ese tipo de compromiso genuino parece raro.
La mayoría de los proyectos que se lanzan ahora parecen pulidos en la superficie. Narrativas fuertes, tecnología atractiva. Pero la ejecución rara vez aguanta.
El impulso se desvanece en días o semanas, y el proyecto muere en silencio.
La enfermedad es simple: el 99.99% de los proyectos hoy en día se lanzan con una salida en mente en lugar de un plan para construir algo sostenible.
Recauda rápido, genera hype, vende a los creyentes, repite.
¿La peor parte?
Los pocos equipos que realmente quieren construir algo real están siendo aplastados en el mismo ciclo.
El espacio se ha vuelto tan impaciente que incluso los proyectos sólidos apenas tienen oportunidad de respirar antes de ser descartados.
En aquel entonces, un lanzamiento torpe o una caída era solo parte del camino. Los equipos podían recuperarse, iterar y recuperar la confianza.
Hoy, unos pocos días malos y estás enterrado.
Esto no quiere decir que no existan equipos capaces. Existen. Pero simplemente están siendo ahogados por el ruido de los agricultores profesionales de salidas.
Extraño esos viejos tiempos.
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