Últimamente, ver propuestas de DAO me tiene un poco frustrado, en realidad no se trata de que “la comunidad decida juntos”, sino más bien de “quién pone el dinero y quién puede presionar el botón”. Por lo general, parto de tres suposiciones: si la distribución del poder de voto está concentrada, hacia dónde va el flujo de efectivo después de que la propuesta sea aprobada, y quién tiene realmente el control de la ejecución (los varios direcciones en multi-firma son mucho más reales que solo el lema). Algunas propuestas parecen hablar de desarrollo en la superficie, pero en realidad, la motivación es dar continuidad a roles específicos: quién recibe subsidios, quién aporta recursos, por cuánto tiempo, y al mismo tiempo elevar el costo de oponerse.



Estos días, los intercambios entre L2 sobre TPS/costos/subvenciones ecológicas parecen animados, pero en realidad son muy similares a un DAO: una vez que se abren las subvenciones, la gobernanza se convierte en “cómo hacer que el presupuesto parezca más un interés público”. Lo que más me preocupa no es perder dinero, sino descubrir después de votar que solo estás sellando la estructura de poder de otros. De todos modos, ahora cuando veo las palabras “plan de incentivos”, mi primera reacción no es entusiasmo, sino buscar esa pequeña nota que dice “quién tiene la última palabra en la interpretación”.
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