Hace poco vi que Howard Marks, el cofundador de Oaktree, lanzó una advertencia bastante interesante sobre algo que muchos inversores están ignorando: el impacto real de la IA en los mercados.



Lo que me llamó la atención es que Howard Marks no habla de predicciones exactas, sino justamente lo contrario. Dice que la IA es fundamentalmente impredecible, y eso rompe con la lógica tradicional de cómo invertimos. Las estrategias que funcionaban antes, basadas en proyecciones y análisis históricos, podrían quedar obsoletas.

Como ejemplo concreto, mencionó el despido masivo de 4,000 empleados por parte de Block. Para Howard Marks, esto es apenas la punta del iceberg del potencial disruptivo de la IA. No es solo un recorte corporativo, es evidencia de cómo esta tecnología está redefiniendo modelos de negocio.

Ahora bien, la recomendación de inversión que da Howard Marks es interesante: apuesta por el capital sobre la deuda en empresas vinculadas a la IA. Su lógica es clara: los que asumen los riesgos de estos modelos de negocio en evolución deberían ser dueños, no acreedores. Tiene sentido si pensamos en quién se lleva las ganancias cuando las cosas funcionan.

Pero hay algo que me preocupa más. Howard Marks también alertó sobre la falta de transparencia en los mercados privados mientras la IA se dispara. Dibuja un paralelo con las burbujas tecnológicas anteriores, donde todos compraban nuevas innovaciones sin entender realmente los riesgos. Parece que estamos repitiendo el mismo patrón, solo que más rápido esta vez.
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