Acabo de ver que vandalizaron de nuevo la estatua de Satoshi en Lugano. Ya es la segunda vez que la destrozan, esta vez doblaron toda la estructura de acero. Lo más interesante es la respuesta del Museo Satoshi: "Puedes doblar el acero, pero no puedes distorsionar su significado." Bastante poético para ser sincero.



La obra es de una artista italiana llamada Valentina Picozzi, y la cosa es que ya había pasado antes. Primero la tiraron al lago en agosto del año pasado, la recuperaron, la restauraron, y la volvieron a instalar en Lugano en octubre. Ahora vuelven a atacarla. Es como si alguien realmente no quisiera que exista.

No sé, hay algo irónico en todo esto. Una estatua que representa a alguien anónimo, constantemente atacada. ¿Será que el vandalismo es parte de la historia que representa? De todas formas, qué situación más rara la de Lugano con esto.
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