Seis maneras de volverse peligroso y respetado.


1 Domina tus reacciones. La mayoría de los hombres son gobernados por impulsos... ira, ego, miedo. Si no eres gobernado, te vuelves difícil de leer y más difícil de controlar. El silencio y la moderación tienen más peso que el ruido.
2 Construye un cuerpo que refleje disciplina.
No por vanidad... sino como prueba. Fuerza, resistencia, postura. Señala que puedes soportar presión e imponer tu voluntad cuando sea necesario.
3 Conviértete en peligroso a través de la competencia. El poder no es ruidoso... es útil. Cuando tienes habilidades altas, no necesitas demostrar nada. La gente percibe de lo que eres capaz sin que digas una palabra.
4 Traza límites y hazlos cumplir. El respeto no se solicita... se establece. No reaccionas exageradamente, pero no toleras la falta de respeto dos veces. La aplicación tranquila es lo que hace que los límites sean reales.
5 Piensa en resultados, no en emociones. Mientras otros reaccionan, tú calculas. Ves ángulos, tiempos, consecuencias. Eso te hace impredecible de manera controlada... y ahí es donde vive el verdadero poder.
6 Habla menos. Significa más. Sin explicaciones innecesarias. Sin declaraciones ruidosas. Tu palabra es deliberada, y una vez dada, es definitiva. Ese tipo de consistencia hace que la gente preste atención... Un hombre peligroso es un hombre protegido.
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