Acabo de leer algo que explica bastante bien por qué los agricultores estadounidenses están pasándola tan mal en este ciclo de siembra. No es solo un problema, son varios sumados.



Básicamente, los precios de los fertilizantes se han disparado. Y tiene lógica si lo piensas: aproximadamente el 35% de los fertilizantes que usan en Estados Unidos vienen de importaciones, muchos fosfatos y nitratos del Medio Oriente. El Estrecho de Ormuz es crucial en todo esto porque por ahí pasa una quinta parte del transporte mundial de petróleo y casi un tercio de todo el comercio marítimo global de fertilizantes. Cualquier tensión geopolítica en esa zona afecta directamente los precios.

Lo interesante es que esto llega justo en la temporada de siembra, cuando más los necesitan. La situación en Oriente Medio ha generado un alza bastante pronunciada en los precios de la energía y los fertilizantes dentro del mercado estadounidense. Y aquí está lo complicado: los agricultores ya estaban bajo presión por otras cosas. Las políticas arancelarias del gobierno han impactado sus márgenes, y los precios de los productos agrícolas siguen siendo bajos.

Entonces se junta todo: fertilizantes más caros, energía más cara, menos ingresos por la venta de sus cosechas. Es una tormenta perfecta para el sector agrícola. La cadena de suministro global sigue siendo más frágil de lo que parece, y sectores como este lo sienten de inmediato.
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