Noté algo interesante en el mercado del oro durante la sesión asiática de hace poco. A pesar de que los riesgos geopolíticos en Medio Oriente se intensificaron—las negociaciones se estancaron y la tensión entre Washington e Irán subió bastante—el precio del oro no reaccionó como uno esperaría. En lugar de dispararse por demanda de refugio, el metal amarillo abrió con una caída importante, lo que sugiere que el mercado cambió de enfoque.



La razón es clara: la inflación en Estados Unidos sigue siendo mucho más preocupante de lo que algunos pensaban. Los datos de marzo mostraron un CPI anual de 3,3%—bastante más alto que el 2,4% previo—y el componente mensual llegó a 0,9%, mucho más fuerte que lo esperado. El CPI core también se mantuvo resiliente con 2.6% anual. Esto es lo que realmente está moviendo los mercados ahora.

Lo que pasó con el petróleo lo explica todo. El WTI saltó cerca de 8,5% abriendo ronda los 105 dólares por barril, impulsado por la preocupación sobre interrupciones en el suministro. Ese aumento en energía refuerza directamente las expectativas de que la inflación seguirá siendo un problema. Y cuando la inflación persiste, la Reserva Federal no baja tasas—al contrario, probablemente las mantiene elevadas más tiempo.

Ahí está el dilema para el oro. Un activo sin rendimiento se vuelve menos atractivo cuando las tasas suben, porque el costo de oportunidad de mantenerlo en cartera se hace más caro. Aunque los riesgos geopolíticos normalmente favorecen al metal precioso, el mercado hoy está pesando más el impacto de la inflación sobre la política monetaria. El dólar se fortalece con las expectativas de tasas sostenidas, comprimiendo aún más el espacio para que el oro suba.

En términos técnicos, después de aquel gap bajista de apertura, el oro rebotó y se posicionó cerca de 4710 dólares. Pero la estructura diaria muestra consolidación en máximos con sesgo bajista. Las resistencias principales están en 4750 y 4800 dólares, mientras que el soporte se ubica en el rango 4600-4520. El MACD está mostrando cruces bajistas en máximos y el RSI cayó desde sobrecompra, señalando pérdida de momentum.

Mirando el cuadro más grande, estamos ante una estructura típica de inflación impulsada por energía. El alza en precios del petróleo no solo afecta costos energéticos directos, sino que se propaga a través de cadenas de transporte y producción. Este entorno incentiva a los inversores a preferir activos que generan retorno sobre aquellos de refugio sin intereses.

Lo que viene dependerá de dos variables clave. Primero, si la situación en Medio Oriente se agrava lo suficiente para interrumpir realmente el suministro de energía. Segundo, si la inflación en Estados Unidos sigue subiendo o finalmente cede. Si la inflación persiste elevada, el oro probablemente siga presionado. Pero si los riesgos geopolíticos se intensifican dramáticamente, la demanda de cobertura podría cambiar el juego. Por ahora, el oro parece destinado a consolidar en niveles altos mientras el mercado negocia entre política macroeconómica y tensiones geopolíticas.
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