Lo más candente en el mundo tecnológico últimamente, sin duda, es esto. El mes pasado, cuando se difundió la noticia de que ese Lawrence Ellison de 81 años había tomado la corona de la persona más rica del mundo, toda la industria tembló, para ser honestos.



Según datos de Bloomberg, su patrimonio se incrementó en más de 100 mil millones de dólares en un solo día, superando de golpe a Elon Musk, que había ocupado la cima durante años. Como cofundador y mayor accionista individual de Oracle, su patrimonio alcanzó los 393 mil millones de dólares ese día, lo que demuestra una escala realmente diferente.

Pero lo interesante empieza aquí. Esta persona, Lawrence Ellison, no es solo un rico, sino que su vida misma es un drama. Nació huérfano, abandonó la universidad, empezó sin un centavo, se casó cinco veces y todavía, a los 81 años, lleva una vida llena de altibajos.

A principios de los años 70, cuando trabajaba en Ampex Corporation, participó en el desarrollo de un sistema de bases de datos para la CIA. El nombre del proyecto era "Oracle". En 1977, él y sus amigos aportaron 2000 dólares para fundar una empresa de software, y desde entonces ha sido una figura central en la industria tecnológica durante más de 40 años.

Lo que resulta fascinante es cómo actuó Lawrence Ellison en la era de la inteligencia artificial. Aunque Oracle quedó rezagada frente a AWS y Azure en las primeras etapas de la computación en la nube, aprovechó su fortaleza en tecnología de bases de datos y ahora se ha convertido en uno de los principales proveedores de infraestructura de IA. El contrato de 300 mil millones de dólares con OpenAI es un ejemplo de ello.

En su vida privada, también es un espíritu libre. Posee el 98% de la isla Lanaí en Hawái, está obsesionado con las regatas y, en 2013, su equipo Oracle Team USA logró una victoria inesperada en la Copa de América. También ama el tenis y revivió el torneo de Indian Wells hasta que se le llamó "el quinto Grand Slam".

En 2024, se casó con una mujer china 47 años menor que él, y eso también fue noticia. En internet, incluso se bromea diciendo que "Lawrence Ellison ama el surf y el amor". En realidad, es conocido por su estricta autodisciplina: hace ejercicio varias horas al día, no bebe bebidas azucaradas y solo consume agua y té verde, lo que lo mantiene con una juventud envidiable a sus 81 años.

En el ámbito filantrópico, también mantiene su estilo propio. En 2010, firmó la Giving Pledge, prometiendo donar más del 95% de su patrimonio, pero a diferencia de otros multimillonarios, no participa en acciones colectivas. Desarrolla una estrategia filantrópica independiente, basada en su propia filosofía.

Viendo todo esto, uno siente que Lawrence Ellison no es solo un rico, sino un luchador que siempre ha abierto camino según sus propias reglas. Incluso en la era de la IA, la leyenda de los viejos titanes tecnológicos no ha terminado; quizás, en realidad, está abriendo un nuevo capítulo.
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