Acabo de leer la opinión de UBS sobre la situación de la inflación en Australia y es bastante clara: esperan que el IPC del primer trimestre alcance alrededor del 5%, lo que básicamente asegura subidas de tasas en mayo y agosto. Incluso si la situación en Oriente Medio se estabiliza, la presión inflacionaria parece bastante persistente, por lo que la decisión de tasas en Australia parece prácticamente definida en este momento.



Lo interesante es que están señalando que, aunque el impacto de la inflación podría ser inmediato, el daño real al crecimiento económico podría prolongarse más tiempo. Así que estamos ante una situación en la que el banco central de Australia probablemente tendrá que seguir ajustando las tasas incluso cuando el crecimiento se desacelere, un dilema clásico de política. Las reuniones de mayo y agosto son básicamente las ventanas en las que esto sucederá.

En resumen: las expectativas de tasas en Australia se han vuelto más concretas. Si el IPC del primer trimestre resulta como se espera, el RBA probablemente avanzará con esas subidas. Vale la pena observar cómo reacciona el mercado en general ante la trayectoria de tasas confirmada.
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