Acabo de revisar un análisis interesante de CITIC Securities sobre por qué el oro entra en una ventana de oportunidad para invertir ahora mismo. Lo que más me llama la atención es cómo explican la relación entre los shocks energéticos y el comportamiento del metal precioso.



Mira, el contexto actual es bastante particular. Trump ha estado sugiriendo que el próximo presidente de la Fed podría trabajar desde la Casa Blanca, lo que implica políticas monetarias más flexibles de lo que el mercado espera. Esto debilita las expectativas de una Fed hawkish y abre la puerta a riesgos de estanflación en Estados Unidos. Después de la corrección que vimos en marzo, el oro ahora presenta márgenes de seguridad realmente interesantes para asignación.

Lo que me parece clave es entender el ciclo histórico. Cuando hay shocks energéticos fuertes, como el que estamos viendo con la crisis iraní estos días, los precios del petróleo se disparan, pero el oro no siempre acompaña de inmediato. De hecho, desde finales de febrero cuando escaló la tensión, el WTI subió de 67 dólares a casi 97 dólares por barril, pero el oro COMEX cayó de 5278 a 4747 dólares la onza. Parece contradictorio, ¿verdad?

Pero aquí está lo interesante: una vez que el mercado asimila el aumento sostenido de energía y comienza a priorizar factores como inflación estructural, debilitamiento del crédito y riesgos de estanflación, el oro recupera su rol como refugio antiinflacionario. Los datos históricos son elocuentes. Durante las crisis petroleras de 1973-1975 y 1978-1980, el precio del oro se multiplicó: subió 173% y 168% respectivamente. Mientras tanto, el S&P 500 cayó 29% y subió solo 12%, pero las acciones de oro como Newmont bajaron 27% en la primera crisis y subieron 61% en la segunda. Es decir, cuando el oro entra en tendencia alcista, los selectores de metales preciosos suelen destronar al mercado general.

En periodos más recientes que podríamos llamar de cuasi-estanflación, como entre 2007-2008 y 2022-2023, los índices de metales preciosos ganaron 4.37% y 22.28% respectivamente, superando promedios.

La situación fiscal estadounidense tampoco ayuda. El Tesoro ya gastó 425 mil millones en intereses solo en los primeros meses de 2026, con una tasa promedio de 3.32%. Si la Fed mantiene tasas altas para combatir inflación, la presión sobre el déficit se intensifica. Y con elecciones de medio término en el horizonte, hay incentivos políticos para presionar al nuevo presidente de la Fed a bajar tasas.

En resumen, tenemos energía cara, riesgo de estanflación, presiones fiscales y probablemente una Fed más dovish de lo que muchos esperaban. Para mí, eso pinta un escenario donde el oro tiene bastante recorrido por delante y el margen de seguridad actual es realmente atractivo para quien quiera posicionarse.
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