Estos días he estado vigilando los puentes entre cadenas hasta cansarme un poco, pero todavía sigo… Cuanto más miro, más creo que “la velocidad” realmente no vale mucho, basta con que ocurra un problema una vez. La firma múltiple suena estable, pero en realidad es solo “quién tiene la llave, cómo se rota, si hay una pausa de emergencia”, si los detalles no están claros, igual puede fallar; los oráculos son más como los ojos del puente, si los ojos se nublan, las cuentas no cuadran. Ahora, al cruzar, casi me obligo a esperar la confirmación, aunque sea unos minutos más, al menos para que las operaciones de reversión o reestructuración, que son de baja probabilidad, no caigan sobre mí. Últimamente también he estado hablando de expectativas de reducción de tasas, del índice del dólar, activos de riesgo suben y bajan juntos, parece animado, pero en el lado del puente soy un poco más cauteloso: por muy fuerte que esté el mercado, si no puedo respirar bien al liquidar, mejor no apostar todavía.

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