Acabo de ver una cosa que vale la pena seguir. El año pasado, la industria de las criptomonedas intensificó su participación en la política de Estados Unidos a un nivel superior.



Sentinel Action Fund, este comité de acción política conservador (respaldado por el Instituto de Políticas de Solana y un montón de grandes financieros tradicionales), destinó 80 millones de dólares, específicamente para la reelección del senador de Ohio Sherrod Brown. Este dinero se utilizó para apoyar al candidato republicano John Husted en su desafío por el escaño de Brown. Parece una cifra no muy grande, pero en la historia de la participación política de la industria de las criptomonedas, es un evento emblemático.

¿Y por qué apuntar a Sherrod Brown? Este tipo es presidente del Comité Bancario del Senado y siempre ha tenido una postura dura contra las criptomonedas. Aboga por una regulación estricta de los activos digitales, se preocupa por la protección del consumidor, el cumplimiento contra el lavado de dinero, y a menudo expresa dudas sobre si las criptomonedas tienen un uso real más allá de la especulación. Para la industria, él es uno de los mayores obstáculos en Capitol Hill. Por eso, cuando la influencia de los lobbies tradicionales no fue suficiente, la industria decidió involucrarse directamente en la política.

Lo que es aún más interesante es la lista de personas que apoyan este PAC. No solo gente del ecosistema de Solana, sino también capital de riesgo en criptomonedas como Multicoin Capital, pero lo más destacado es que —el CEO de Blackstone, Stephen Schwarzman, el fundador de Fisher Investments, Ken Fisher, Cliff Asness de AQR Capital, y Paul Singer de Elliott Management— también participaron. ¿Qué significa esto? Que el sector financiero tradicional ya considera las criptomonedas una parte importante del sistema financiero del futuro.

Según los datos, el gasto político de la industria de las criptomonedas está creciendo rápidamente. En 2020, solo gastaron un poco más de 5 millones de dólares, en 2022 subió a 20 millones, y en 2024 alcanzó más de 50 millones. Es decir, esa inversión de 8 millones en Ohio es solo la punta del iceberg. Y esta tendencia continuará. Si Sherrod Brown pierde esta vez, el liderazgo del Comité Bancario del Senado cambiará, y la agenda regulatoria también se verá afectada. Esto tendrá un impacto profundo en el entorno político de toda la industria.

Honestamente, esto refleja un cambio más grande. La criptografía ha pasado de ser un tema marginal a convertirse en un asunto sustancial en la política estadounidense. La industria ha aprendido a participar en el juego político como una industria madura. Algunos podrían cuestionar la necesidad de esta participación política directa, pero desde la perspectiva de la industria, cuando las regulaciones tradicionales no funcionan, cambiar a los reguladores mismos se vuelve una opción real.

Lo clave es que esta confrontación en Ohio puede convertirse en una señal. Si esta estrategia tiene éxito, veremos más acciones políticas similares dirigidas a otros senadores escépticos con respecto a las criptomonedas. La postura de Sherrod Brown en la comunidad cripto es conocida por ser muy dura, pero eso también explica por qué se convirtió en el principal objetivo de esta inversión política. Los próximos meses serán muy interesantes.
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