Acabo de ver a Robert Kiyosaki explicar algo que me quedó grabado: la diferencia en cómo piensan los ricos y los pobres acerca de sus cosas.



Es conocido por ser bastante abierto sobre su colección de autos, y compartió una historia interesante sobre un Porsche clásico. Un tipo llamado Josh lo tomó prestado del empresario inmobiliario Ken McElroy, pero cuando lo devolvió, el coche estaba hecho un desastre. Ruedas dañadas, espejo roto. Josh admitió que no respetó la propiedad como debería.

Aquí es donde se pone serio. Kiyosaki señaló que él posee un vehículo de 400,000 dólares en su colección, y lo trata como lo que realmente es: una propiedad valiosa. La cuida. ¿La lección? Los pobres no respetan su propiedad, punto. No se trata de si tienes un coche de lujo o no. Es sobre cómo ves lo que tienes.

Pero el ejemplo de los autos de Robert Kiyosaki es solo la superficie. El patrón más grande que notó es que las personas adineradas hacen tres cosas de manera diferente.

Primero, respetan y cuidan todo lo que poseen. Ya sea un vehículo de 400,000 dólares o una casa, se trata como un activo, no solo como una posesión. Esa mentalidad cambia cómo mantienes las cosas y qué obtienes de ellas.

Segundo, ven los errores como matrícula, no como fracaso. Kiyosaki admitió que cometió errores graves en el Cuerpo de Marines—mintió, robó. Pero en lugar de enterrarlo, aprendió de ello. No eres tonto por cometer un error. Eres tonto si no extraes la lección de él.

Tercero, dicen la verdad. Kiyosaki se entregó a su capitán por sus delitos. En lugar de ir a la cárcel, obtuvo una baja honorable porque asumió su culpa. Esa es la verdadera jugada de riqueza—entender que la honestidad realmente te libera.

La historia de los autos de Robert Kiyosaki es solo un ángulo de este principio más grande. Se trata de cómo los ricos ven la responsabilidad de manera diferente. Ya sea hablando de vehículos caros o de cualquier otro activo, la mentalidad es la misma. Cuida lo que tienes. Aprende cuando las cosas salen mal. Sé honesto al respecto.

Esa es la brecha de la que nadie habla realmente. No es solo ingreso u oportunidad. Son estos hábitos los que se acumulan con el tiempo.
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