Recientemente, la economía de la atención me volvió a enseñar una lección: cuando cambian los temas candentes, toda la línea de tiempo está llena de "sube rápido/recoge rápido/avanza rápido", y la gente se vuelve ansiosa. En realidad, lo que se corta no es el dinero, sino la atención y la capacidad de decisión. Mi método casero es poner en la lista de tareas pendientes lo que quiero hacer, al menos dejarlo para después de una noche, y al día siguiente volver a calcular los costos: gas, número de transacciones entre cadenas, si conviene vincular una nueva billetera, probabilidad de fracaso. Muchos proyectos, una vez que se calman, en realidad no merecen ser perseguidos.



Estos días, cuando salen noticias de puentes entre cadenas robados o de oráculos que reportan datos incorrectos, todos empiezan a decir "esperar a confirmar"... En cambio, creo que eso está bien, al menos desacelera el ritmo. De todos modos, ahora prefiero perder la oportunidad que correr tras las tendencias solo para hacer un negocio más, y al final, hacer una revisión y decir que "todo fue por ser rápido". Así que, así será, tomándolo con calma.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado