Por la mañana, apretados en el autobús, la multitud explotaba.


Un hombre accidentalmente chocó con una mujer,
la cual se volvió y le gritó con voz severa: "¿No puedes mantenerte en pie con tres patas?"
De repente, todo el interior del vehículo quedó en silencio.
El hombre se sonrojó y respondió con una expresión de enojo: "¡Dos bocas hablando, qué crueles son!"
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