El 12 de febrero, se informó que WhatsApp, la aplicación de mensajería instantánea de Meta, acusó públicamente a Rusia de bloquear sus servicios, con el fin de forzar a los usuarios locales a usar una aplicación nacional respaldada por el gobierno. La compañía afirmó en la plataforma social X que cortar el canal de comunicación privada a decenas de millones de personas es un retroceso que solo debilita la seguridad digital del público.
Por su parte, Rusia impulsa una plataforma alternativa llamada Max, lanzada en marzo de 2025 por la empresa tecnológica rusa VK, que se posiciona como una alternativa local a WhatsApp y Telegram. El gobierno ruso ha exigido que, a partir del 1 de septiembre, todos los teléfonos inteligentes vendidos en el país vengan preinstalados con esta aplicación, considerándose un paso clave para acelerar la “localización de las comunicaciones”.
Datos de la agencia de investigación SEO Backlinko muestran que Rusia es el cuarto mayor mercado mundial de usuarios activos mensuales de WhatsApp, con aproximadamente 72 millones de usuarios, solo por detrás de Indonesia, Brasil e India. Este gran volumen de usuarios ha provocado una rápida repercusión pública ante el bloqueo.
Varios medios rusos informaron que el dominio de WhatsApp ha sido completamente bloqueado, y los usuarios solo pueden acceder mediante VPN u otros métodos. El sitio de noticias de Moscú Gazeta.ru citó a la agencia de noticias TASS, donde el portavoz presidencial Dmitry Peskov afirmó que, para levantar el bloqueo, WhatsApp debe cumplir con las leyes locales y mostrar voluntad de negociar con las autoridades regulatorias.
De hecho, en los últimos años, Rusia ha ido restringiendo progresivamente el acceso a plataformas de comunicación extranjeras. El año pasado, Moscú comenzó a limitar algunas funciones de llamadas en WhatsApp y Telegram, argumentando que estas plataformas no compartían datos con las autoridades y no almacenaban la información de los usuarios rusos en el país. En enero de este año, el diputado de la Duma Andrey Svintsov también declaró que las autoridades planeaban bloquear completamente WhatsApp antes de finales de 2026.
Este tipo de restricciones en las comunicaciones no son casos aislados. En diciembre del año pasado, el líder de la oposición en Uganda, Bobi Wine, también pidió a sus seguidores que optaran por herramientas de comunicación descentralizadas para hacer frente a posibles bloqueos en la red. A medida que los países refuerzan el control sobre la soberanía digital, el panorama de las comunicaciones instantáneas a nivel global enfrenta nuevas incertidumbres.