Intel, que fue una fuerza fundamental en la era del PC, está abandonando su identidad centrada en un solo mercado al invertir estratégicamente en IA, centros de datos, conducción autónoma y servicios de fundición. Al aprovechar tecnologías de procesos avanzadas y establecer alianzas clave, este consolidado líder en chips aspira a recuperar su posición de ventaja en el dinámico panorama de los semiconductores.