La fundación retrocede, Ethlabs avanza: Ethereum da la bienvenida a la mayor reorganización de su historia

Autor: Gu Yu, ChainCatcher

El 23 de junio, el ecosistema de Ethereum, que ha sido objeto de recientes dudas, recibió dos noticias importantes.

Primero, varios ex investigadores de la Fundación Ethereum establecieron una organización independiente sin fines de lucro llamada Ethlabs, y recibieron apoyo financiero principal de los principales poseedores de ETH como Bitmine, SharpLink, entre otros. Según su descripción, el trabajo inicial de Ethlabs se centrará en las necesidades clave para que las instituciones puedan poner en cadena a gran escala, incluyendo una mayor velocidad de liquidación, emisión de activos nativos, transacciones entre cadenas basadas en infraestructura sólida, expansión de la capacidad de la red principal, y estudios fundamentales que respalden las propiedades monetarias de ETH.

Muy pronto, la Fundación Ethereum anunció que había finalizado una reestructuración que duró varios meses, despidiendo a 54 empleados, aproximadamente el 20% del personal anterior. Este ajuste continúa con la estrategia de “simplificación de Ethereum” y reposiciona a la Fundación Ethereum como un gestor y mantenedor de protocolos más liviano, en lugar de ser el principal constructor central.

Entre avances y retrocesos, Ethereum está enviando una señal clara: la fundación está cediendo proactivamente su posición, y las organizaciones del ecosistema asumen más funciones ejecutivas. Ethereum ya no intenta que una organización sin fines de lucro centralizada defina la ruta, construya, promueva y adopte la red.

Para Ethereum, esto podría ser la corrección de gobernanza más importante en los últimos diez años.

En el último año, las críticas externas a Ethereum ya no se limitan al rendimiento del precio de ETH, sino que apuntan directamente a su eficiencia organizacional, estrategia y capacidad de movilización del ecosistema. Ethereum parecía en ocasiones demasiado “correcto”, demasiado lento, y demasiado dependiente de la Fundación y del respaldo implícito de Vitalik.

Las dos recientes modificaciones responden precisamente a estas críticas: Ethereum no carece de dirección, sino que está intentando cambiar la forma en que se genera esa dirección.

  1. Ethlabs recibe apoyo del ecosistema, pero Vitalik está ausente

La creación de Ethlabs significa, en primer lugar, que el ecosistema de Ethereum está emergiendo con una organización más cercana a una “capa de ejecución industrial”.

A diferencia de los institutos de investigación tradicionales, Ethlabs no busca solo proponer nuevas direcciones en criptografía o planes a largo plazo, sino que se enfoca claramente en problemas prácticos como la incorporación institucional, emisión de activos financieros, transacciones entre cadenas, capacidad de la red principal y las propiedades monetarias de ETH. Detrás de estos temas, subyace la principal ansiedad de los últimos años: aunque sigue siendo la red de contratos inteligentes más importante, en adopción institucional, escala financiera en cadena y experiencia de usuario, sus ventajas no son tan sólidas como el mercado imagina.

Ethereum no carece de investigación ni de ideas. Lo que le falta es convertir esas investigaciones en adopción de mercado, en una capa intermedia. Esa es la importancia de la aparición de Ethlabs.

En la lista de apoyos en la página oficial de Ethlabs, se pueden ver varias figuras influyentes del ecosistema de Ethereum, incluyendo a importantes miembros de la Fundación, inversores de VC como Dragonfly y Electric Capital, y contribuyentes de ecosistema como Base, Flashbots y Uniswap. Pero cabe destacar que Vitalik no aparece en esta lista de apoyos.

Esto no necesariamente indica desacuerdo entre Vitalik y Ethlabs. Más bien, una interpretación más razonable es que él está evitando intencionadamente dar un respaldo personal demasiado fuerte a esta nueva organización, para no interferir en su camino.

Durante años, Vitalik ha sido un símbolo del ecosistema de Ethereum. Propuso ideas como tokens de vinculación de alma, DeSoc, privacidad, abstracción de cuentas y financiamiento de bienes públicos, muchas de las cuales son visionarias, pero pocas han logrado una adopción masiva en el mercado.

El problema no radica en que estas ideas no tengan valor, sino en que cada vez que Vitalik expresa algo, el mercado lo interpreta como “la narrativa de la próxima fase de Ethereum”. Esto puede generar una dependencia implícita en el ecosistema, llevando a inversiones excesivas de tiempo y recursos.

Este año, Vitalik solo ha publicado 2 artículos en su blog oficial, cuando en años anteriores publicaba al menos 15. Este cambio en sí mismo es interesante. No significa que su influencia en Ethereum esté disminuyendo, sino que parece una forma de autocontrol: pasar de una “narrativa impulsada por el fundador” a una “colaboración entre múltiples organizaciones, equipos y partes interesadas en el avance técnico”.

Si Ethlabs va a asumir funciones más institucionalizadas, financieras y ejecutivas, no puede ser solo una extensión de la voluntad de Vitalik. Debe demostrar que puede ganar confianza en el ecosistema sin el respaldo directo del fundador, y responder al mercado con resultados concretos.

  1. La nueva estructura y posición de la Fundación Ethereum

Mientras Ethlabs avanza, la Fundación Ethereum retrocede.

Durante mucho tiempo, aunque formalmente solo apoyaba el ecosistema, en la práctica la Fundación ha desempeñado roles de coordinador estratégico, financiador de investigaciones, formulador de rutas del protocolo y centro cultural. No quería ser una sede corporativa tradicional, pero en muchos aspectos actuaba como una especie de sede central.

Esta estructura ayudó a mantener la neutralidad y descentralización del ecosistema, pero también generó efectos secundarios: decisiones lentas, ambigüedad en la comunicación, límites poco claros en responsabilidades. La comunidad quería decisiones más claras, pero también criticaba que la fundación tuviera demasiado poder de discurso.

Internamente, también se reportaron desacuerdos. Según The Guardian, en el pasado la fundación enfrentó diferencias en cuanto a la dirección estratégica, cambios en el liderazgo y adopción institucional, con tensiones entre los “cypherpunks” y los “pragmáticos comerciales”. En marzo de 2025, la fundación nombró a Hsiao-Wei Wang y Tomasz Stańczak como co-directores ejecutivos, en un intento de conciliar esas culturas.

Pero claramente, tras la salida de ambos, la reestructuración del equipo en 2025 fracasó. La salida de figuras clave como Josh Stark, Trenton Van Epps y Dankrad Feist, sumada a la caída del precio y las crecientes dudas, obligó a la fundación a reestructurarse nuevamente.

Tras esta reestructuración, la fundación dividirá sus funciones en grupos de capa de protocolo, capa de acceso, capa de usuario, comunidad y organizaciones, y despide a 54 empleados, aproximadamente el 20% del personal anterior. Esto no es solo una reducción de costos, sino una redefinición de límites: la fundación se reposiciona como un gestor y mantenedor más liviano del protocolo, dejando de ser el principal constructor en todos los ámbitos del ecosistema.

Además, en el último año, además de Ethlabs, han surgido otras organizaciones sin fines de lucro como Ethereum Applications Guild, The Ethereum Economic Zone y Argot Collective, que contribuyen desde diferentes ángulos: promoción de aplicaciones, colaboración en Rollups, mantenimiento de Solidity, entre otros.

“El privilegio de gestionar Ethereum no debe ser monopolizado, sino compartido con quienes trabajan en construir infraestructura soberana, sean viejos amigos o nuevos participantes”, afirmó claramente la Fundación en su última publicación.

  1. Convertir lo “correcto” en “efectivo”

Antes, las ventajas de Ethereum provenían de su comunidad de desarrolladores, la liquidez en DeFi, su ecosistema L2 y la seguridad del protocolo. Pero en los últimos dos años, esas ventajas no se han traducido plenamente en un mejor rendimiento en el mercado de ETH. La crítica de la comunidad a la EF refleja, en esencia, una “ansiedad de accionistas”.

Paul Brody, presidente de la Enterprise Ethereum Alliance, comentó que la comunidad de Ethereum en cierto modo se comporta como accionistas comunes: “Quieren retorno de inversión”. Aunque dura, la observación es bastante real.

Hace un mes, Ryan Sean Adams, cofundador de Bankless, tuiteó: “El futuro de Ethereum no puede depender más de la Fundación Ethereum (EF). La EF es importante, pero Ethereum necesita que nuevas instituciones intervengan y llenen el vacío. Necesitamos una organización que realmente quiera que los activos de Ethereum (ETH) ganen —en cantidad— y que tenga la valentía de hablar y actuar en consecuencia. La EF no hace eso, y nunca lo hará.”

Hoy, Ethlabs surge con las expectativas de los principales poseedores de ETH, como Bitmine, SharpLink y otros grandes grupos de tenedores. En total, estos poseen más de 6 millones de ETH, y sus demandas no solo se centran en la hoja de ruta técnica, sino en que ETH genere retornos sustanciales para sus accionistas.

Esto es diferente del enfoque de la Fundación Ethereum. La EF debe mantener la confianza y la neutralidad, sin servir directamente al precio de ETH ni simplificar la gobernanza del protocolo a maximizar los intereses de los poseedores. Pero organizaciones como Ethlabs sí pueden asumir funciones más orientadas al mercado.

En otras palabras, la Fundación Ethereum se encarga de mantener a Ethereum “correcto”, mientras que Ethlabs debe demostrar que Ethereum sigue siendo “efectivo”.

Ethereum pudo responder a las dudas del mercado con “largo plazo”, pero cuando Hyperliquid se lleva la narrativa de derivados, Solana la de memes, y Bitcoin la de activos, Ethereum debe demostrar que no solo es la plataforma más segura para contratos inteligentes, sino también la red más capaz de soportar la próxima expansión financiera en cadena.

Por supuesto, este cambio no está exento de riesgos. Que Ethlabs reciba apoyo de grandes poseedores y fuerzas institucionalizadas puede generar nuevas preocupaciones sobre si Ethereum se está centralizando en grandes tenedores en lugar de en la Fundación. La adopción institucional también puede chocar con el espíritu cypherpunk original de Ethereum.

Pero para Ethereum hoy, el mayor riesgo no es cambiar demasiado rápido, sino quedarse atascado en una organización técnica correcta y lenta.

El mercado no solo premiará las ideas, sino también las redes que puedan mantener confianza, atraer capital, aplicaciones, desarrolladores y organizaciones.

La creación de Ethlabs y la reestructuración de la fundación son pasos clave en esa dirección.

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