¿Se acabó el cuello de botella en el entrenamiento de robots? Una startup inventa un sensor de ondas cerebrales con auricular para que la IA pueda entender el momento en que los humanos “se equivocan”
El mayor cuello de botella de la IA física no son los chips ni los algoritmos, sino que directamente no hay suficientes datos de entrenamiento. La nueva empresa californiana Encord intenta que los entrenadores de robots se pongan sensores de EEG para leer la actividad cerebral, marcando cada instante de error con la actividad del cerebro humano, “fabricando” desde las señales neuronales humanas el tipo de datos de entrenamiento de alta calidad que más le falta al robot.
(Antecedentes: tecnología “meta” de vanguardia: ponte un casco y la IA leerá tu cerebro; la precisión en texto sube hasta el 61%)
(Aclaración de contexto: los chips de retina devuelven la vista a los ciegos; llegan antes que Musk y ya se venden en Europa)
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¿Qué puede decirle el EEG a la IA? La tecnología de decodificación de EEG de la startup alemana Zander Labs
Del EEG a los datos de entrenamiento: una apuesta no verificada
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