(FSA) Anteriormente, se regulaba los activos criptográficos basándose en la Ley de Limpieza de Fondos, utilizando el medio de pago como criterio.
Con la expansión continua del uso de los activos criptográficos para fines de inversión, la proporción de usuarios que buscan obtener beneficios mediante la tenencia ha aumentado significativamente, y el marco regulatorio actual ya no puede proteger eficazmente los derechos de los inversores.
En este contexto, la Oficina de Finanzas ha decidido transferir el marco regulatorio a la Ley de Transacciones de Productos Financieros, colocando a los activos criptográficos en igualdad legal con acciones, bonos y otros productos financieros tradicionales, y los operadores relacionados también enfrentan estándares de cumplimiento similares a los de las instituciones financieras tradicionales.
Esta transformación también acerca la estructura de regulación de criptomonedas en Japón a las principales normativas financieras de los principales países del G7.
Puntos clave de la enmienda: fortalecimiento de obligaciones y aumento de sanciones penales
Las principales modificaciones de esta enmienda incluyen:
Prohibición de operaciones con información privilegiada: se prohíbe expresamente el uso de información importante no pública para negociar activos criptográficos, complementando las lagunas en la regulación actual.
Obligación de divulgación anual de información: los emisores de activos criptográficos deben divulgar periódicamente información financiera y comercial a las autoridades regulatorias y a los inversores.
Cambio en el nombre del operador: los operadores registrados oficialmente pasan de llamarse "Operadores de Intercambio de Activos Criptográficos" a "Operadores de Comercio de Activos Criptográficos".
Aumento de las sanciones penales: la pena máxima para operadores sin licencia se incrementa de 3 a 10 años de prisión, y el límite de multa aumenta de 3 millones a 10 millones de yenes.
Con la expansión continua del uso de los activos criptográficos para fines de inversión, la proporción de usuarios que buscan obtener beneficios mediante la tenencia ha aumentado significativamente, y el marco regulatorio actual ya no puede proteger eficazmente los derechos de los inversores.
En este contexto, la Oficina de Finanzas ha decidido transferir el marco regulatorio a la Ley de Transacciones de Productos Financieros, colocando a los activos criptográficos en igualdad legal con acciones, bonos y otros productos financieros tradicionales, y los operadores relacionados también enfrentan estándares de cumplimiento similares a los de las instituciones financieras tradicionales.
Esta transformación también acerca la estructura de regulación de criptomonedas en Japón a las principales normativas financieras de los principales países del G7.
Puntos clave de la enmienda: fortalecimiento de obligaciones y aumento de sanciones penales
Las principales modificaciones de esta enmienda incluyen:
Prohibición de operaciones con información privilegiada: se prohíbe expresamente el uso de información importante no pública para negociar activos criptográficos, complementando las lagunas en la regulación actual.
Obligación de divulgación anual de información: los emisores de activos criptográficos deben divulgar periódicamente información financiera y comercial a las autoridades regulatorias y a los inversores.
Cambio en el nombre del operador: los operadores registrados oficialmente pasan de llamarse "Operadores de Intercambio de Activos Criptográficos" a "Operadores de Comercio de Activos Criptográficos".
Aumento de las sanciones penales: la pena máxima para operadores sin licencia se incrementa de 3 a 10 años de prisión, y el límite de multa aumenta de 3 millones a 10 millones de yenes.