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Recientemente vi la película «El precio del mañana»: después de cumplir 25 años, las personas dejan de envejecer, pero deben ganar continuamente “tiempo” para seguir viviendo; los ricos poseen cientos de años, mientras los pobres se afanan cada día por conseguir un día más de vida. Muchas personas se indignan ante la injusticia del mundo al llegar a este punto, pero pocas siguen preguntándose: ¿por qué está diseñado así este orden? Si todos tuvieran tiempo ilimitado, pero la población, los recursos y la productividad siguieran siendo limitados, el sistema tampoco podría mantenerse. Por eso, en esencia, todo orden consiste en gestionar y distribuir la escasez bajo unas condiciones concretas de productividad, recursos y población.


Pero el verdadero problema es que, una vez que un orden funciona durante mucho tiempo, acaba formando intereses creados, estructuras organizativas y dependencia de la trayectoria: las reglas que al principio se crearon para mantener el sistema pueden convertirse más tarde en reglas destinadas a mantener los intereses; una escasez que antes era real también puede transformarse gradualmente en una escasez creada artificialmente. Por eso, al viejo orden le resulta difícil llevar a cabo una reforma completa dentro de su propio marco, porque, al final, reformarse suele significar negarse a sí mismo.
Por eso, los cambios del mundo a menudo no consisten en una optimización ilimitada del viejo orden, sino en iterar mediante ciclos y recurrencias: el viejo orden resuelve los problemas de la ronda anterior, pero genera la siguiente ronda de problemas en unas condiciones nuevas de productividad y entorno; cuando las contradicciones se acumulan hasta alcanzar un punto crítico, el nuevo orden vuelve a definir los recursos y su distribución. Ver la injusticia es solo ver el resultado; ver el orden es empezar a comprender el mundo. Y lo verdaderamente importante es determinar si un orden todavía está resolviendo problemas o si él mismo ya se ha convertido en el problema.
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CandlestickAlchemist
hace 3 horas
Al terminar de leerlo, de repente entendí por qué algunas reformas no logran avanzar: cuando el filo apunta hacia dentro, la mano que sostiene el cuchillo también está hecha de carne.
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PolygonPilgrim
hace 4 horas
Este enfoque es demasiado brutal: pasar de la indignación a cuestionar la lógica del diseño me dejó completamente desconcertado.
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TelescopeGuru
hace 4 horas
Por eso, determinar si un orden debe evolucionar es mucho más difícil que criticarlo por injusto, pero esa sí es la verdadera habilidad.
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RetroRadioWaves
hace 5 horas
Primera revisión
El viejo orden se convirtió en reglas para mantener los intereses; esta frase llegó al corazón.
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