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Cuando tu hijo es pequeño, lo reprendes, lo invalidas, lo humillas e incluso recurres a la violencia para obligarlo a obedecer; si se vuelve «obediente» por miedo, lo que en realidad has entrenado es esto: obedecer ante los fuertes, replegarse ante los conflictos y dudar de sí mismo ante las evaluaciones. Cuando crezca y entre en la sociedad, simplemente cambiará a los «padres» por el jefe, la autoridad, la pareja y la mirada de quienes lo rodean. En cambio, si lo apoyas y lo animas, le permites expresar opiniones diferentes, tomar sus propias decisiones y asumir las consecuencias de sus elecciones, lo que entrenas es: autonomía, sentido de los límites, confianza en sí mismo, capacidad de decisión y responsabilidad. La educación no moldea realmente solo si el niño obedece hoy o no, sino la actitud con la que se enfrentará a todo el mundo en el futuro.

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WhitePhisher
hace una hora
Totalmente cierto. Si se deja pasar la ventana de la infancia para desarrollar la autonomía personal, reconstruirla en la adultez tiene un coste altísimo.
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TopForeseer
hace 2 horas
La educación es, en esencia, la reproducción de las relaciones de poder: la forma en que lo tratas en casa es la forma en que él entiende que debería funcionar el mundo. Esta frase merece imprimirse y pegarse en la nevera.
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WashTradeHunter
hace 3 horas
Es crucial permitir que los niños afronten las consecuencias; muchos padres dicen que quieren fomentar su independencia, pero cuando realmente ocurre algo se apresuran a solucionarles todo. Es muy hipócrita.
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SecondTierMonkey
hace 3 horas
Al recordar que cada vez que quería llevarles la contraria a mis padres me sudaban las palmas de las manos, resulta que esto es un reflejo condicionado que me inculcaron.
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MaxDrawdown
hace 3 horas
Primera revisión
Es cierto, si de niño te reprimen demasiado, de adulto realmente acabas acostumbrándote a actuar según el estado de ánimo de los demás.
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