Antes también me gustaba seguir las tendencias, donde hubiera calor me metía ahí, y el resultado fue que se me achicó la cartera y también se me rompió la cabeza. Últimamente, al ver que vuelven a aparecer las blockchains modulares y la capa DA, los desarrolladores parecen bastante emocionados, pero mi círculo de amigos en general está con cara de “¿qué?”. Yo también estoy igual de perdido. Las tendencias van y vienen; en el fondo, es una pelea por la atención entre sí: quien se emociona primero, es el primero en salir perjudicado.



Ahora me he puesto una regla estúpida: cuando aparezca cualquier nueva narrativa, asumiré que está diseñada para que yo sea el que se quede con la bolsa. Pensé que algún proyecto de verdad podía cambiar el mundo; pero al revisar los datos on-chain, todo lo que vi eran “dinero inteligente” descargándole mercancía a los pequeños inversores. Total, yo ya no lo sigo: me limito a mirar el espectáculo. El dinero real lo mantengo donde de verdad da tranquilidad: guardado en esas posiciones viejas de siempre.
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