Llevar la contabilidad es realmente un dolor de cabeza cada vez que llega fin de año. Antes pensaba que con registrar el libro mayor bastaba: al cierre, calcularlo según las compras y las ventas ya está. Pero luego me dejó descolocado el episodio del robo a través de puentes entre cadenas; los registros on-chain quedaron completamente desordenados, los informes de conciliación de los exchanges y el historial del monedero no encajaban, y completar la información me hizo querer llorar. Ahora ya aprendí la lección: cada operación, guarda directamente el hash, la marca de tiempo y la tarifa de gas. Incluso si hay anomalías en un puente entre cadenas o una cotización errónea por parte de un oráculo, se puede rastrear lo que pasó durante el periodo de “confirmación” usando los datos originales. En pocas palabras: no te fíes del icono de “sincronizado” del monedero; guardar tu propio txt o csv es lo más fiable. Los nuevos suelen pensar que llevar contabilidad es “cuánto compré y cuánto vendí”, pero en realidad lo que hay que conservar son los enlaces de las transacciones y una cadena de evidencia on-chain. Si no, cuando llegue una auditoría, no tendrás cómo explicarlo. Por ahora, así lo dejo. Antes de que termine el año, lo vuelvo a ordenar una vez más.

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