Acabo de revisar unos registros on-chain y casi me río a carcajadas con los movimientos que yo mismo dejé caer por ahí. En un año, entre idas y vueltas, incluso se me olvidó para qué eran algunas direcciones de agregación. Se suponía que iba a hacer análisis on-chain, pero al final mi propia contabilidad quedó hecha un lío.



Últimamente también vi que en algunos sitios se comenta que van a endurecer los impuestos. En realidad, se endurezcan o no, lo primero es no equivocarse: conservar los registros bien claros no está de más. Yo ahora lo que hago es ordenar cada trimestre las direcciones de entrada y salida de fondos, y volver a agrupar los costes. Total, en la cadena se guarda de forma permanente: con una captura o exportando un CSV, y marcando bien las fechas y las fuentes, ya está.

No espero que sea “para siempre”, pero al menos a fin de año no tengo que quedarme mirando en blanco cientos de transferencias. Cuando las normas se aclaren, cuando yo mismo tenga claro cómo ordenar el libro mayor y cuando de verdad entienda qué conviene conservar y qué conviene borrar.

Por ahora, así.
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